Los responsables de ARCO, que ayer cerró las puertas de su trigésima edición, se consideran satisfechos por los resultados de la feria, que ha discurrido, aseguran, en un ambiente de optimismo. «Se ha puesto de manifiesto —aseguran en un comunicado— la recuperación de la confianza del mercado, lo que se ha traducido en una dinámica de ventas, con adquisiciones por parte de coleccionistas e inversores privados, así como de diferentes instituciones públicas que han incorporado nuevas piezas a sus museos y colecciones».
La cifra de visitantes, alrededor de 150.000 es similar a la de la pasada edición, aunque ha habido una mayor asistencia en las dos jornadas dedicadas a los profesionales. Participantes y público han destacado, dicen los responsables de la feria, «el cambio en la planificación, la reducción a dos pabellones y la distribución de las galerías, que han hecho de ARCO un certamen más cómodo y accesible para el público».



