AQUEL viernes 3 de abril de 1987, alentados por el brillante cielo azul, por las volanderas nubes, por las perfumadas auras, y por la disposición al tenderete se convoca y reúne el Capítulo en el histórico sitio y jardín de casa D. Egon Wende, en La Orotava, rememorando así aquella otra reunión que en tal lugar se celebró en los momentos fundacionales de la sociedad, luengos años ha.
Conviene aquí reseñar un primer compromiso adaptado con cierta larvada oposición del socio Fernández, de que en adelante todos las primaveras «usque in aeternum» se celebre aquí la reunión.
Estaban Masón, Fernández, Falstaff, Jonay, Faber, Diego y Rodrigo, y una vez encargados que fueron los manjares y licores (Marqués de Cáceres, tinto), con general algazara se fue desarrollando la amena reunión debiéndose recoger aquí, con la benevolencia de los asistentes los siguientes momentos.
Era preocupación de los presentes el que se dotara a la Sociedad de unos Estatutos y ante la dificultad manifiesta de formalizarlos sobre la marcha, alguien astutamente propuso que se designara una comisión, intento que fue abortado por la intervención de Faber que puso de manifiesto que tanto las Comisiones como los diez Mandamientos estaban destinados a no cumplirse.
Acorralados ya por este planteamiento, los Sres. Socios procedieron a emitir un primer pronunciamiento en torno a las condiciones necesarias y excluyentes para la admisión. Por orden de edad, reservando para el final el juicio de aquellos a quienes los años empiezan a investir del carácter de venerables se vertieron las siguientes manifestaciones.
Masón puso de relieve la conveniencia de incardinación de los socios del Club en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, dados los fines altruistas y de ilustración comunes al Club y a aquella sociedad. Los escasos socios que aún no figuran entre los miembros de la Real Sociedad se plegaron a ello una vez advertidos de que la cuota anual andaba por las 500 pesetas.
Jonay, haciendo gala de su sorprendente espíritu racista, manifestó su rechazo a los «mariquitas»; nadie se atrevió a contradecirlo y así pasó como aprobada la propuesta. Fernández dijo que había que usar el sistema de bola blanca o bola negra, lo cual obligó a Jonay a preguntar extrañado: ¿Quién tiene de los dos colores? Rodrigo indicó la necesidad de que el candidato en su solicitud detallara sus méritos y ofreciera la práctica de las oportunas diligencias o pruebas.
Diego indicó como uno de los sistemas el de la cooptación (para los muy burros, se trata de que los miembros puedan proponer nuevos candidatos). Facundo consideró necesario que los aspirantes sean isleños. El capítulo lo alabó mucho ya que de esa forma podrían entrar los de Mahón, Formentera o Cabrera; Fidel Castro, por ejemplo, así como los ingleses y australianos.
Faber pidió una cultura superior a la normal. Dado que todos los presentes empezaban a abandonar sus asientos, fue preciso aclarar que estas condiciones en todo caso eran para los venideros no afectando a los actuales socios. Falstaff indicó que habría de establecerse que al menos una vez al año y con ánimo solemne y protocolario los socios hubieran concurrir al Capítulo ataviados de frac o smoking o traje de etiqueta; Facundo preguntó que si etiqueta negra o etiqueta roja; Jonay indicó que no había que pararse en nimiedades.
Facundo recordó la anécdota del profesor Peraza de Ayala asistiendo a sus clases de la Facultad de Derecho correctamente vestido de smoking después de una noche tumultuosa. Se habló asimismo de otro tipo de uniformes, proponiendo Jonay el de la I.P.S. y Mason el de bombero; Faber aprovechó la ocasión para decir con voz compungida «el excesivo amor por la opereta nos hace olvidar la auténtica tragedia del drama». Que sonó muy bien y elevó apreciablemente el nivel intelectual de los asistentes que estaban tomando derroteros surrealistas. En definitiva, ponerse una veste característica. ¡Al menos una corbata!
Ya en un segundo turno de intervención, Masón hizo explícita una condición previa de carácter general (y aquí los Sres. Socios en el momento en el que hayan llegado en su lectura a este punto, habrán de ponerse de pie, destocarse reverentemente si preciso fuera y con continente responsable seguir leyendo), tal condición no es otra sino que queda explícita y terminantemente «verboten vietatto», hablar del Ayuntamiento de sus pompas y vanidades y de su fauna y flora.
Rodrigo inició la lectura del Capítulo dedicado a «la bustarella» del libro de Mosca «II nuovo Galateo», si bien no pudo progresar demasiado por que no era cuestión. Faber hizo una profesión de fe señalando que él era poliglota, miope, hipermétrope y présbita.
A continuación se dieron lectura a las últimas perlas literarias: poemas de Felipe González en la despedida del compañero Pepe González en su jubilación, un soneto para el Oficial Mayor, se informó asimismo de un auto de un Magistrado de La Laguna, para la debida observancia. Animado por el ambiente, Masón declaró: Están separando a la gente; el divide y vencerás es evidente.
Y así fueron transcurriendo las horas en amable charla hasta que se cumplió el tiempo que las hadas habíanle reservado al Club para su reunión; y cada cual hubo de tomar su camino; y quedó para la próxima; y partieron.




