Con estas cifras, se han concentrado muchos esfuerzos en buscar soluciones y medidas que rebajen el alto déficit del sector. El copago o tique moderador, son un claro ejemplo: que los usuarios paguen una cantidad simbólica por ir al médico o al hospital, o que participen en gastos como la comida que se les da cuando están ingresados. Medidas que ya han sido instauradas en otros países como Francia, donde los pacientes pagan un euro cada vez que acuden a la consulta, el especialista o se hacen alguna prueba.
Muchos piensan que el sistema no responde a la gestión eficiente que se demanda
En nuestra sociedad cada vez hay un número mayor de pacientes crónicos —que tienen un proceso que no se cura— y requieren atención médica y sanitaria durante toda la vida. A ello se añade que estos pacientes crónicos —que cada vez viven más años— no tienen sólo una patología, sino varias, son pluripatológicos, por lo que consumen más recursos sanitarios aún. «De hecho —puntualiza Javier San Miguel—, el 70% del gasto sanitario está en atender pacientes crónicos».
El tremendo gasto sanitario obliga a hacer cambios
Con esta integración se pretende mejorar la gestión de los pacientes en el sistema para aumentar la eficacia sanitaria. Esto supone que un profesional sanitario —de atención primaria— aumente sus competencias en relación a la gestión de patologías y pueda realizar un seguimiento más completo y se coordine mejor para el acceso al segundo nivel —especialistas—, con el objetivo de evitar despilfarros y masificación, puesto que los hospitales están saturados. «La cuestión es —apunta San Miguel—, que hay que reformar el sistema para que se adapte a las nuevas necesidades del paciente, y no que sea el paciente el que se adapte al sistema, como ocurre hasta ahora».
Para Javier San Miguel nuestro sistema es demasiado «hospitalocentrista» y se resta importancia a los casos de atención primaria. «La clave está en transformar el sistema para que se centre más en el perfil del paciente, que no es el mismo de hace 50 años. La falta de coordinación hace que los pacientes dupliquen pruebas, acudan en numerosas ocasiones a urgencias, se acumulen pacientes en las salas de espera de los médicos especialistas...».
Para Javier San Miguel nuestro sistema es demasiado «hospitalocentrista»
«En el sistema sanitario español, centrado en los hospitales y en la concepción fundamental del servicio orientado a la resolución de casos agudos, es fundamental la redefinición estratégica del modelo, con la participación de profesionales y pacientes, con el establecimiento de objetivos claros y de incentivos al cambio —añade Javier San Miguel—. Además, para que la integración sea un éxito, es fundamental que los distintos agentes de la prestación sanitaria cuenten con objetivos alineados en materia de calidad y costes», concluye el director del Área de Sanidad y Servicios Sociales de KPMG.
Si se implantara este sistema de integración de los niveles sanitarios, en un plazo de cinco años se tendrían los resultados de las primeras experiencias pilotos que requieren de un consenso por parte de las comunidades autónomas. «Estudios de este modelo de gestión de cuidados en EE.UU. demuestran que el ahorro es de un 10% entre evitar urgencias, pruebas, consumo farmacológico...».















