La transición de Alemania, de costosa artrítica a nuevo motor dinámico y de bajo coste, tiende a erigirse en modelo para la UE y los nuevos tiempos. Pero, frente a la sola solución contable de los recortes, los economistas urgen a contemplar qué es lo que realmente ha ayudado a ello: los alemanes no han sido sólo contables, sino sobre todo emprendedores. Esto debe tenerse en cuenta en el pacto de competitividad que Angela Merkel le ha encasquetado a la UE. Ahora el sector alemán del metal ha pactado un aumento de sueldos del 3,6%, marcando la «pauta de avance» como señala el experto salarial Mehrad Payandeh, de la federación sindical DGB que agrupa al 80% de las fuerzas sindicales alemanas. La inflación ronda el 1,2% por lo que se ve que la subida no es correlativa al IPC sino, exactamente, al 3,6% de crecimiento de la economía alemana el pasado año.
Los alemanes han pasado una década sin aumento real de salarios
El IPC ha dejado de ser la pauta negociadora y en estos días Volkswagen ha cerrado, en apenas dos discusiones, el acuerdo salarial para el nuevo año (+3,2%), seguido del ferrocarril Deutsche Bahn y la energética RWE, abriendo así la veda del aumento en toda la banda salarial en Alemania. La fundación Hans Böckler estima que 7,5 millones de trabajadores esperan revisiones salariales en Alemania.
Hoy figuran, con Holanda y Austria, entre los más productivos de la UE
Que VW haya añadido un complemento, para el caso de un éxito en contratación, «no puede ser una señal para nadie». La presión sobre los precios parece inevitable y es el fantasma de la economía alemana más temido tradicionalmente, por la resaca de los terribles años 20. Pero los trabajadores se sienten fuertes y la fundación laboral Böckler cree que «con una inflación esperada del 1,5% está claro que necesitamos estas subidas».
El instituto macroeconómico IMK puede considerar hasta un máximo de un 3,5% de aumentos. Pero el raciocinio alemán vuelve a mostrarse en una encuesta del Welt am Sonntag, donde sólo un 6% dice esperar un aumento notablemente por encima del IPC. Pero ha quedado claro que los aumentos tienden ya a interpretarse en función, no del poder adquisitivo, que el año pasado con un 1,2% de inflación se convirtió en un aumento real de un 1,4%, sino de la productividad en el propio sector y, en todo caso como ha hecho VW, con bonificaciones según contratas: la vieja paga de la eficiencia.
Pero cuando se habla de eficiencia la Federación Europea de Empresarios recuerda que los países con salarios más bajos en la eurozona son España, Grecia y Portugal y no son ejemplo automático de competitividad.







