Hércules
0
Barcelona
3
El Barça vengó la única derrota que suma hasta el momento en esta Liga imponiéndose a un digno Hércules que no le perdió la cara al partido hasta los últimos minutos y con un hombre menos. Lo cual es mucho a favor del equipo alicantino, teniendo enfrente a un conjunto como el de Pep Guardiola, acostumbrado a avasallar desde los primeros instantes a la mayoría de sus rivales.
Todo un tiempo tardó el once catalán en abrir el marcador, que dominó el juego tal y como acostumbra, pero sin la claridad en las llegadas que normalmente le permiten abrir diferencias desde los primeros compases. La cercanía y sincronización entre líneas de los hombres de Esteban Vigo, además del gran papel de la improvisada zaga compuesta por Sarr y Sergio Rodríguez, dificultaron la facilidad de movimientos de los delanteros barcelonesas. Aún así, esta máquina de hacer fútbol llamada FC Barcelona tuvo oportunidades suficientes para abrir antes el marcador, pero sin la puntería que mezclada con su superioridad técnica le hacen letal. Incluso llegó a avisar el Hércules con una rápida transición en el centro de campo de Valdez, peleón y hábil arriba como siempre, pero Trezeguet echó fuera el remate por centímetros.
Parecía que llegaría el descanso con tablas en el luminoso cuando Pedro realizó un gran desmarque por la derecha del área para batir por el palo corto a Calatayud y permitir a los suyos irse por delante a los vestuarios.
Poco cambió el guión en la segunda mitad, con un Barça dominador absoluto de la posesión y el conjunto blanquiazul cerrando bien los huecos mientras esperaba alguna rápida salida que nunca llegaba. Nuevamente eran del Barça las ocasiones que, sin ser clarísimas, daban muestra de su superioridad. Hasta que el partido se rompió en el minuto 88 con la expulsión de Farinós. Volvía el ídolo de la afición local después de su lesión sustituyendo a Fritztler, pero no permaneció ni 10 minutos sobre el césped. Su entrada a Busquets le valió la segunda amarilla y desestabilizó a su equipo dejando que Messi aprovechara los huecos que hasta el momento no habían existido. En sólo dos minutos, el Balón de Oro se encargó de batir dos veces a Calatayud para poner en el marcador una distancia que, a pesar de la diferencia de potenciales, hasta el momento sobre el campo no había sido tal.






