Son tiempos difíciles, en los que las empresas necesitan aguzar el ingenio y explorar nuevas vías. La competencia de los emergentes es feroz, pues producen mucho y muy barato. Por ello, la industria española necesita distinguirse y hacer valer en el mercado internacional sus cualidades de eficiencia y calidad.
Así lo entienden las compañías españolas del sector siderúrgico, que no quieren que nuestro país pierda su posición de privilegio en Europa como productor de acero (somos la tercera potencia por detrás de Alemania e Italia) ni que la competencia chino-india merme más de lo debido a la industria nacional.
España es el tercer país europeo en producción de acero tras Alemania e Italia
Sus creadores aseguran que se trata de «la primera iniciativa a nivel mundial en este sector» y supondrá una certificación de que las actividades de las siderúrgicas radicadas en nuestro país se realizan con el máximo respeto laboral, medioambiental y energético.
Se tratará de un sello para unir a todas las fábricas españolas y emitir un mensaje común de fiabilidad. Un sello que no será fácil de obtener y que, según algunos de los impulsores de la iniciativa, «habrá que mantener día a día ya que no será una patente de corso ilimitada». En definitiva, un sello «para unirlos a todos», al igual que en la conocida película «El señor de los anillos».
La más grandes
Aunque grandes y pequeños actores del mercado siderúrgico se han comprometido a participar, los impulsores de la idea han sido algunas de las empresas más grandes del sector, como son Alfonso Gallardo, Arcelor Mittal, Celsa, Megasa y Riva. Fuentes jurídicas relacionadas con la operación y que están asesorando legalmente todo el proceso aseguran que «es una estrategia de responsabilidad social empresarial (RSE). Se podría enfocar desde el punto de vista del márketing, pero lo que los fabricantes quieren es interiorizar la estrategia, montar un sistema de gestión, auditarnos y marcar unos criterios y unos parámetros».
La economía sostenible ya contempla dar sellos que certifiquen la RSE
Adelantarse a la ley
El borrador de esta ley, que aún puede sufrir modificaciones —y que se ha parado por los problemas relacionados a las descargas por internet, la conocida como «ley Sinde»— tiene varios artículos en relación a la responsabilidad social, y uno de ellos es el que establece que habrá un sello de responsabilidad social a las empresas.
Los criterios serán de igualdad, medioambiental, transparencia, implicación y compromiso con el entorno local, criterios que, según el actual proyecto de ley, determinarán la expedición de un sello de calidad.
Pero el sello de «Sostenibilidad Siderúrgica» que se otorgará a las fábricas supondrá la certificación de que se va «más allá de lo que la ley dice», o lo que va a decir en el futuro. Se valorarán una serie de parámetros «en relación a temas económicos, medioambientales, el uso de sustancias, el suelo, empleo, beneficios sociales, políticas de transparencia...». En función del cumplimiento de estas condiciones se dará la licencia de uso de una marca. Los parámetros actuales rondan los 150, aunque «pueden ir cambiando, pues esta certificación es algo vivo».
Aunque aún en fase inicial, el sello de calidad que concederá esta iniciativa pionera de las siderúrgicas «ya se ha dado a dos fábricas, que son Compañía Española de Laminación —Celsa— y Siderúrgica Sevillana, que pertenece al grupo italiano Riva». El sello se otorgará por fábrica, no por compañía, dado que cada una de las fábricas tiene sus propias características.
Así, por el momento componen la asociación «Sostenibilidad Siderúrgica» la sociedad Calidad Siderúrgica —que tiene por objeto la prestación de servicios a las industrias del sector siderúrgico en el ámbito de la calidad—, las consultoras especializadas Inerco y Prisma y trece fábricas pertenecientes a los citados grupos siderúrgicos y situadas en varios puntos de la geografía española como País Vasco, Madrid, Santander, Barcelona o Sevilla.
El aval exterior que otorga esta certificación es uno de los efectos más buscados y para ello participan entidades como la Asociación Española de Normalización y Certificación (Aenor), una entidad privada que lleva desde 1986 certificando la calidad de todo tipo de productos y que también certifica por tercera parte la marca de Sostenibilidad Siderúrgica.
Con su aval, se asegura que las empresas cumplen estándares internacionales que se encuentran contemplados en las normas ISO, como los sistemas de gestión de Calidad (ISO 9001), Medioambiental (ISO 14001) y de Sostenibilidad Siderúrgica.
Fuentes del sector aseguran que «en Europa se está siguiendo con atención» este proceso innovador, ya que la responsabilidad social empresarial es cada vez más relevante y cada vez se le dedican más esfuerzos en otros países, como en Reino Unido, donde «existe una Secretaría de Estado de RSE que establece la obligatoriedad de tener departamentos de responsabilidad social».
¿Conflictos de intereses?
Para un observador externo, el hecho de que sean las propias empresas las que paguen con su dinero a las auditoras que deberán de comprobar si cumplen los estándares de calidad y seguridad podría ser susceptible de generar conflictos de interés.
Desde el propio sector se señala, sin embargo, que esto no va a producirse ya que en la seriedad y rigor del cumplimiento de su propia regulación estará el éxito de la marca «Sostenibilidad Siderúrgica» en el exterior. Y se lanza un aviso a navegantes: «el que considere esto como un gasto en vez de como una inversión estará cometiendo un error, porque una iniciativa así nos ayudará a ser más competitivos y a estar más dentro del mercado».
Si la iniciativa es un éxito, será imitada. Si no lo es, será repudiada. Pero está claro que parte de la industria española mirará ahora con atención lo que ocurre en el sector del acero.







