Su Majestad el Rey volvió a manifestar ayer su «más profundo reconocimiento» a las Fuerzas Armadas y a la Guardia Civil por «su ejemplar entrega a España y a los españoles» y dedicó un «afectuoso homenaje» a quienes «entregaron sus vidas en el cumplimiento del deber». El Rey, que presidió en el Palacio Real la tradicional Pascua Militar acompañado por la Reina y los Príncipes de Asturias, hizo una mención especial «al esfuerzo de austeridad derivado de la actual crisis económica» realizado por las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil. Un esfuerzo que debe realizarse «sin merma del adecuado mantenimiento de los sistemas de armas ni de la seguridad de nuestras tropas, especialmente de aquellas que desarrollan misiones internacionales».
En su primer discurso del año y como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, Don Juan Carlos también hizo una advertencia para que el nuevo sistema de enseñanza militar, además de incorporar conocimientos, mantenga los valores y virtudes, y lo hizo en presencia de las autoridades civiles y militares asistentes al acto. Entre ellas, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba; la ministra de Defensa, Carme Chacón —que volvió a saltarse la etiqueta del «vestido largo» y asistió con un traje de chaqueta y pantalón— y el jefe de Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez Fernández.
El Rey quiso subrayar «la enorme trascendencia que tiene la enseñanza militar» y agregó que «es mucho lo que se espera del nuevo modelo» que permite acomodar los planes de estudio de las Academias Militares al Espacio Europeo de Educación Superior. Según explicó Don Juan Carlos, el anterior sistema de enseñanza «proporcionó oficiales con una excelente formación» y ahora, al complementarse con una educación universitaria reglada, «abre muchas posibilidades pero también nuevos retos».
«Excelentes militares»
«No podemos olvidar —manifestó el Rey— que el objetivo sigue siendo el mismo: formar excelentes militares que, además de obtener amplios conocimientos, acrecienten sus valores y virtudes y consigan la capacidad de liderazgo necesaria para hacerse querer y respetar».
Don Juan Carlos, que comenzó sus palabras con un «queridos compañeros», dirigió «el mayor elogio» a los más de 46.000 militares y guardias civiles que han participado a lo largo de dieciocho años en la misión de Bosnia-Herzegovina, cuya labor calificó de «ejemplar». «Nos han mostrado el camino a seguir en las misiones en las que participamos», dijo, en referencia a la misión de Naciones Unidos en El Líbano y a las operaciones en el Golfo de Adén o en Afganistán.
Además, recordó que durante más de dos décadas unos cien mil militares españoles han intervenido en misiones en el extranjero. «Su presencia en muchas zonas del mundo ha sido un factor clave para afianzar el peso de España y su compromiso con la paz y la seguridad internacionales. Tan extranordinaria labor en el exterios ha reforzado aún más el prestigio de la Institución Militar», agregó.
Con las palabras del Rey, que fueron seguidas de un vino de honor, concluyó la Pascua Militar. Una celebración establecida en 1782 por Carlos III para conmemorar la recuperación de Menorca del poder de los ingleses y que cayó en el olvido en el siglo XIX, como consecuencia de la división política y del enfrentamiento en el seno del Ejército durante aquellos años, pero a la que Don Juan Carlos devolvió su antiguo significado cuando fue proclamado Rey y las Fuerzas Armadas volvieron a estar al servicio de una España reconciliada.
Honores e himno nacional
Como es tradicional, la celebración comenzó en la plaza de la Armería, con los honores a la Familia Real, la interpretación del himno nacional y una salva de 21 cañonazos. Aunque el cielo amenazaba lluvia, el Rey pudo cumplir el programa previsto y pasó revista a una formación de la Guardia Real, antes de acceder al Palacio Real. Ya en la saleta de Gasparini, los Reyes y los Príncipes recibieron el saludo de las siguientes comisiones militares: Órgano Central de la Defensa y Estado Mayor de la Defensa, Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, Ejército de Tierra, Armada, Ejército del Aire, Guardia Civil y Real Hermandad de Veteranos.
Tras el saludo, el Rey impuso en el salón del Trono una veintena de condecoraciones a diferentes miembros de las comisiones militares y la ministra de Defensa tomó la palabra para exponer a Don Juan Carlos los logros y proyectos de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil. Después de su exposición, Carme Chacón agregó unas palabras de reconocimiento al Rey al cumplirse 35 años de su Reinado: «Es un periodo extenso y dilatado. Pero es, sobre todo, un periodo fecundo. Es ya, de hecho, la etapa más prolongada de libertad, de estabilidad y de progreso que jamás haya conocido España», dijo la ministra.
Chacón tomó prestadas unas palabras de Galdós para describir a Don Juan Carlos: «La previsión, la serenidad, la inquebrantable firmeza, son caracteres propios de quien está al mando de grandes Ejércitos». Palabras a las que la ministra añadió: «Si merecen respeto y consideración los Ejércitos de España es por sus méritos propios, pero también por la previsión, la serenidad y la firmeza inquebrantable que ha demostrado en estos siete lustros quien está a su mando».
Al discurso de la ministra le siguieron las palabras del Rey, quien concluyó con un «¡Viva España!». El jefe de Estado Mayor de la Defensa agregó un «¡Viva el Rey!», y los asistentes fueron invitados a compartir un vino de honor, del que, un año más, la prensa fue excluida con el fin de evitar que algunos políticos improvisen ruedas de prensa en estos actos institucionales, como ha ocurrido en ocasiones anteriores.





