Recordar el sonido del Palau Blaugrana cada vez que saltaban a la cancha vestidos de blanco evoca un sentimiento especial en la memoria de Juan Antonio Corbalán, Fernando Romay y José Miguel Antúnez, tres de los jugadores más emblemáticos del Real Madrid. Ellos representan a las generaciones que vivieron la época dorada de los Barça-Madrid, cuando era «un partido entre amigos con una rivalidad deportiva fortísima». En vísperas del clásico del baloncesto español, se reencontraron para revivir con ABC memorias de los derbis pasados.
Corbalán, Romay y Antúnez presumen de haber protagonizado algunos de los Barça-Madrid más vibrantes. «Siempre será un partido con un carácter especial», coinciden. «Por lo que supone para las dos aficiones», opina Romay, «y porque al final el gran rival es el que te da tu esencia», apostilla Corbalán. «El Barça no sería el Barça sin el Madrid y viceversa», concluye.
A esa singularidad, dicen, contribuye notablemente el particular ambiente que se crea en el Palau Blaugrana. «Al tener el techo abovedado, tiene eco. Botas el balón en el centro del campo y retumba. Con lo cual, 3.000 gargantas gritando hacen que retumbe mucho más. Se te seca la boca y te sube la adrenalina. Te dan ganas de salir a comértelo todo».
La decadencia actual del clásico
Pese a todo, los tres opinan que algo de ese aura única que rodeaba a estos partidos se ha ido perdiendo con los años. «Ya no tienen la trascendencia de antes porque jugabas contra ellos tres veces al año. Ahora, lejos de ser el choque del año, casi es el choque del mes, ya que entre ACB, Euroliga y Copa del Rey se enfrentan con mucha frecuencia», coinciden Romay y Corbalán.
«Los derbis de ahora no tienen la trascendencia de los de antes»
El eterno problema que acarreaba siempre esa gran rivalidad ha sido la presencia de elementos extraños que generan, según Romay, problemas indeseados: «Al ser dos clubes de fútbol con sección de baloncesto, se intenta llevar esa enemistad a la cancha y va gente que no es habitual, extremistas que llevan rencores del fútbol y provocan percances».
Los mejores Barça-Madrid
Pese a esos pequeños borrones, los Barça-Madrid de baloncesto han brindado a lo largo de la historia momentos memorables. «Mi mejor clásico, sin duda, fue el 5 de enero de 1980. Nos jugábamos la liga en el Palau» -por entonces no existía el sistema de «playoffs»- «y recuerdo que Bob Guyette era su estrella. Ganar una liga en el último partido en la cancha del Barça fue muy estimulante», recuerda Corbalán de aquel 89-102 que valió un título.
«Nos tiraban bolas de nieve con piedras dentro»
Para Antúnez los recuerdos del mejor derbi vivido le remontan al tercer partido de la final de 1994. «Habíamos ganado en Madrid los dos primeros enfrentamientos y el tercero lo jugábamos en el Palau. Hicimos un gran partido -Sabonis fue MVP con 18 puntos y 20 rebotes- y ahí acabamos la serie», rememora.
De la hegemonía blanca al dominio culé
Los recuerdos de los tres veteranos dejan entrever los ciclos de Madrid y Barcelona en la liga. Primero desde el dominio absoluto del Real Madrid en los inicios de Corbalán al estallido del mejor Barcelona a finales de los ochenta. «En mi época el dominio del Madrid era evidente», comenta. No en vano, aquel Madrid de los años 70 venció dos veces al Barça por 60 puntos: 125 a 65 en la jornada inaugural de la temporada 73-74, y 138- 78 solo dos años después. «Pero desde que llegaron Solazábal y Epi fue cambiando todo paulatinamente por un dominio más claro del Barça», recuerda el base.
«Yo pillé esa generación en sus años dorados a principios de los 90 y fue muy duro», señala Antúnez. «Era joven y el Barça había sido superior desde finales de los 80, aunque no consiguieron ganar la Copa de Europa. Hasta que llegamos nosotros con Arlauckas y Sabonis y nos llevamos dos títulos en el 93 y el 94», añade.
Pero para Corbalán, aquel equipo no tuvo continuidad. «El problema es que desde mediados de los ochenta el Madrid descuidó absolutamente sus categorías inferiores». Romay añade con cara de pesar: «Fíjate la cantidad de jugadores que saca la cantera del Barça no solo para su equipo, sino para toda la Liga. Canteranos del Madrid apenas tienes a Pablo Aguilar, Javi Beirán o Richard Nguema», analiza. «El Real Madrid tiene que volver a tomarse en serio el trabajo de base».




