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Zapatero anuncia ahora cinco años difíciles para corregir la economía

Rajoy tiende la mano al presidente del Gobierno para defender juntos los intereses de España ante la UEAcercamiento entre Gobierno y PP en el último debate del año

Día 23/12/2010
IGNACIO GIL
José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, durante el Pleno del Congreso sobre la última cumbre europea
El pesimismo de José Luis Rodríguez Zapatero va a más. ¿Dónde quedó aquel optimismo antropológico del que hacía gala el presidente del Gobierno cuando llegó a La Moncloa en 2004 y que ha venido practicando a lo largo de esta legislatura sobre el presente y el futuro de la economía española? En realidad quedó en el mismo lugar que aquellos brotes verdes que veía la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, apenas un mes después de su nombramiento en abril de 2009. «Esperemos unas semanas y los veremos», prometía ufana. Pues bien, 81 semanas después no hay ni rastro de los brotes verdes. Lo que sí hay es un giro en el mensaje del Gobierno, que ve cada vez más lejana la salida de la crisis.
Zapatero profundizó ayer un poco más en su pesimismo y aseguró en el Pleno que quedan por delante cinco años difíciles, cruciales para corregir los desequilibrios de la economía y salir de la crisis económica. Nada que ver con lo que decía en 2008, 2009 o 2010 hasta el verano, cuando anunciaba en repetidas ocasiones una recuperación económica para unos meses después. «Llevamos dos años de lucha contra la crisis, haciendo reformas o proyectándolas hacia el futuro, pero necesitaremos cinco años para corregir los desequilibrios estructurales de esta economía, cinco años», repitió ayer Zapatero para que quedara bien claro. Un lustro de crisis que jamás, antes, había asomado en ningún discurso del presidente del Gobierno, instalado en pronósticos a corto plazo.
El jefe del Ejecutivo admitió que no quería ser «excesivamente solemne», pero sí «lo suficientemente serio» para apelar a la responsabilidad de todos ante esos cinco años «decisivos para la prosperidad y el bienestar de España y de los españoles en las próximas décadas». Entre las tareas pendientes citó la estabilidad fiscal a largo plazo, y dentro de ella, la reforma de las pensiones: «El gasto público más importante, y cada vez lo será más, es el sistema de Seguridad Social y las pensiones». Por eso, animó a los diputados del Pacto de Toledo a cerrar un acuerdo sobre la reforma del sistema, porque lanzarían un mensaje «de gran confianza hacia el futuro». Apuntó, eso sí, que él es partidario de retrasar la jubilación hasta los 67 años, «con flexibilidad».
El contexto de este nuevo pronóstico de Zapatero, ahora más negativo que en los tres años anteriores, fue su comparecencia en Pleno para informar del Consejo Europeo de la semana pasada. Era el último debate parlamentario del año y hubo sorpresa, una especie de acercamiento entre Zapatero y Rajoy, inédito esta legislatura, en el que ambos se intercambiaron incluso algún que otro elogio y mucha disposición al diálogo y al acuerdo... ante Europa.
Mensaje navideño
El primero en tender la mano fue Mariano Rajoy. Una mano para defender los intereses de España ante la Unión Europea, y punto. Pero ya es mucho más que cualquier otro conato de aproximación que se haya producido esta legislatura. Rajoy se refería al nuevo marco financiero plurianual y a los fondos de cohesión, y subrayó que es importante que los grupos parlamentarios «colaboren con el Gobierno» para presentar propuestas en el ámbito comunitario. «Es mucho lo que nos vamos a jugar en este terreno y al Gobierno, a cualquier Gobierno, le conviene contar con el mayor grado posible de apoyo de los grupos de la Cámara», explicó.
Como si fuera un mensaje navideño, o al menos lo parecía, Rajoy quiso hacer hincapié «mucho más en lo que nos une, que es mucho, que en lo que nos separa, que es bastante». «Poner en valor nuestra adhesión conjunta al euro por encima de diferentes políticas que preconizamos, unos y otros, para nuestro desarrollo económico. He ofrecido apoyos y solicitado consensos que espero sean bien recibidos».
Como si de un cuento de Navidad se tratara, obró el milagro y Zapatero elogió la intervención de Rajoy. A esas alturas del debate, y del año, pasó casi inadvertido, pero la escena recordó aquel «¡que se besen, que besen!» que los diputados dedicaron a Erkoreka y a Zapatero cuando se intercambiaron sentidos piropos tras firmar el pacto de Presupuestos.
«Ha hecho una intervención razonable y constructiva», agradeció Zapatero a Rajoy tras escucharle. «Tengo que decirlo sinceramente», insistió como para que se creyesen sus palabras. «Merece la pena que profundicemos en la búsqueda de puntos de encuentro», admitió por fin. Pero puso una condición: que Rajoy reconozca un defecto de los gobiernos de José María Aznar. «Si queremos, podemos y debemos llegar a acuerdos para dar ese impulso necesario a la economía necesitamos un mínimo acuerdo, que pasa por decir que desde 1994 y 1995 y durante ocho años de gobierno hay un fuerte crecimiento económico en España, hay una fuerte creación de empleo, pero hay una evolución muy negativa de la productividad. Ese es el fondo de los desequilibrios estructurales que nos han pillado en esta crisis». Como asuntos para el pacto con Rajoy, Zapatero citó las pensiones, el sistema eléctrico y las instituciones laborales. Y para terminar, deseó feliz Navidad a todos.
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