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Las diez especies más raras descubiertas en 2010

Una sanguijuela hallada en una nariz, un pez que come madera o un mono que parece tener la cara del revés son algunos de los animales que han dejado perplejos a los científicos

Día 15/12/2010 - 12.21h

Una sanguijuela que se introduce por los orificios de sus víctimas, un pez gigantesco de come madera, un lagarto capaz de clonarse a sí mismo o una criatura tan extraña que los científicos no se han puesto de acuerdo en si es un calamar o un gusano... Estas son algunas de las especies escogidas por la prestigiosa National Geographic como las más extrañas y asombrosas de todas las descubiertas durante este año que ya llega a su fin. Algunas de ellas destacan por su raro aspecto o sus peculiares habilidades, otras han sido encontradas en los lugares más inesperados, como la nariz de una niña en Perú o un restaurante de comida tradicional en Vietnam. Además de lo anecdótico de la aparición de cada uno de estos animales y de lo que pueden aportar a la ciencia, su presencia también nos dice que, posiblemente, aún no lo sabemos todo y que nuevas especies pueden estar aún por descubrir.

-La horripilante sanguijuela que apareció en la nariz de una niña: Denominada Tyrannobdella rex, que significa «sanguijuela reina tirana», mide 44,5 milímetros y tiene una única mandíbula con ocho grandes dientes. Fue descubierta en la nariz de una niña en Perú. Precisamente, los científicos creen que se introduce en la boca o en la nariz de sus víctimas, la mayoría mamíferos acuáticos del Amazonas peruano, donde puede permanecer alimentándose durante semanas. Los investigadores creen que las especies iniciales de esta familia de sanguijuelas compartieron el entorno con los dinosaurios hace 200 millones de años, cuando alguno de sus ancestros podría haber alcanzado la nariz del gran Tyrannoaurus rex, al que debe su nombre. El hallazgo apareció publicado en la revista PLos ONE.

-El pez gigante que come madera: Una expedición científica descubrió en la Amazonía este extraño animal de 70 centímetros de largo, al que los pobladores indígenas denominan carachama gigante. Se caracteriza por tener los dientes en forma de cuchara para raspar los troncos de árboles que caen al agua. Se cree que existe alrededor de una docena de especies de peces que comen madera distribuidos en las grandes cuencas hidrográficas de Sudamérica.

-El murciélago con nariz de trompeta: Con aspecto de «Yoda», es una de las 200 especies que los científicos descubrieron durante una expedición a Papua Nueva Guinea en 2009, aunque su existencia como especie no fue anunciada hasta el pasado octubre. Comedor de fruta, este murciélago se caracteriza por su extraña nariz en forma de doble tubo.

-El lagarto que se clona a sí mismo: La especie Leiolepis ngovantrii forma parte de los menús tradicionales de los restaurantes de la región del delta del Mekong, al sur de Vietnam, pero hasta hace poco había pasado totalmente inadvertida para la ciencia. Los investigadores dieron con este lagarto en el tanque de agua de un local de comidas. No solo descubrieron una nueva especie, sino que también quedaron impresionados por su formidable capacidad: las hembras pueden reproducirse «clonándose» a sí mismas, sin necesidad de sexo. La investigación ha sido publicada en la revista especializada Zootaxa.

-El calamar-gusano: Pero, ¿qué es esto? ¿Un gusano? ¿Un calamar? Este pequeño animal, que consigue nadar gracias a una especie de cerdas que actúan como remos y luce tentáculos en su cabeza, dejó tan perplejos a los científicos del Censo de la Vida Marina cuando lo descubrieron que simplemente no supieron cómo calificarlo y, según explica el National Geographic, lo llamaron, sin más, calamar-gusano. De diez centímetros de largo, apareció a 2,8 kilómetros de profundidad bajo las aguas del Mar de Célebes. Es el primer miembro de una nueva familia de gusanos de la clase Polychaeta.

-El mono de hocico chato: Un equipo internacional de primatólogos lo descubrió en el norte de Myanmar (Birmania). La especie, descrita en el último número del American Journal of Primatology y bautizada Rhinopitecus Strykeri, se caracteriza por su hocico chato. Es relativamente fácil de detectar, ya que estornuda cuando llueve. Para evitar la entrada de agua de lluvia en la nariz, estos monos suelen pasar los días lluviosos sentados con la cabeza entre las rodillas. Aunque la especie es nueva para la ciencia, no lo es para los cazadores de la zona, que lo llaman "nwoah" -o "mono con la cara vuelta hacia arriba", en dialecto local.

-El sapo que se parece al «señor Burns»: Este diminuto anfibio más pequeño que un dedo fue localizado en una zona montañosa del noroeste de Colombia. Del género Rhinella, se distingue por su nariz aguileña. La especie fue observadas a la luz del día, cuando se encontraba activa, un comportamiento inusual para la mayoría de los anfibios. Estos ejemplares se saltan la etapa de renacuajo, ponen huevos en el suelo de la selva y de ellos salen directamente como sapos jóvenes. Su coloración y la forma de su cabeza se parecen a las hojas marchitas sobre las que habita. Los únicos dos individuos encontrados medían dos centímetros de largo. «Es uno de los anfibios más extraños que haya visto jamás. Su nariz larga y afinada en forma de hocico me recuerda al vil Sr. Burns, de la serie televisiva Los Simpsons», comentó con humor Robin Moore, de Conservación Internacional (CI), el científico que lo descubrió.

-El pez rosa con manos: Llamativo, de un lucido color rosa, usa sus aletas para desplazarse sobre el lecho marino, como si caminara. Mide diez centímetros y se pasea por los fondos de las áreas cercanas a la isla de Tasmania. Junto a él fueron descubiertas otras ocho especies de las mismas características. Hace cincuenta millones de años eran comunes en los océanos, pero actualmente sólo pueden encontrarse en el sur y este de Australia. Son animales en un grave riesgo de extinción.

-El pulpo púrpura: Parece de juguete. Es una de las once especies potencialmente nuevas descubiertas en julio por una expedición científica en la costa atlántica de Canadá. La expedición utilizó el vehículo operado por control remoto y realizó inmersiones a una profundidad de 3.000 metros para conseguir dar con una especie tan exuberante. Según explica National Geographic, su objetivo principal era descubrir las relaciones entre el coral de agua fría y otras criaturas que viven en un ambiente tan extraño.

-La babosa que dispara dardos del amor: Esta extraordinaria babosa, que tiene una cola tres veces más larga que su cabeza, quizás no tenga un aspecto muy extraordinario, pero su comportamiento amoroso es de lo mas original (y efectivo). No se anda por las ramas. Los ejemplares disparan a sus parejas «dardos del amor» hechos de carbonato de calcio inyectados de hormonas, de ahí su apodo de babosa «Ninja». Los científicos creen que esto consigue aumentar su éxito reproductivo. Esta especie se encuentra sólo en las altas montañas de Borneo.

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