A media tarde de ayer los rectores de las tres universidades gallegas y los conselleiros de Educación y Facenda —Jesús Vázquez y Marta Fernández Currás— se sentaron en la mesa de negociación de San Caetano para tratar de llegar a un consenso sobre los presupuestos universitarios para el próximo curso. El problemático reparto de la partida de 390 millones de euros prolongó hasta última hora las negociaciones entre uno y otro bando, por lo que la resolución se retrasará hasta hoy. El principal escollo con el que la Xunta se encuentra para cerrar el reparto es la insatisfacción de los regentes con respecto a las partidas que se destinarán a cada uno de los campus.
Y es que pese a que la cifra que la Xunta ha puesto sobre la mesa es similar a la del pasado año, los rectores coinciden a la hora de señalar que es insuficiente. Casares Long, rector de la Universidad de Santiago, mantiene —al igual que sus homólogos— que las universidades gallegas ofrecen titulaciones únicas y exclusivas que sirven para atraer a estudiantes del norte de España. Además, Long argumenta que los edificios monumentales con los que cuenta el campus compostelano y la antigüedad de su plantilla son prestaciones que deben valorarse y que requieren de una financiación mayor a la propuesta. Los representantes de la universidad de Vigo aludieron, además, a que los resultados académicos deberían ser tenidos en cuenta.
En la misma línea se posicionaron días antes portavoces de la universidad herculina, que manifestaron su preocupación por una hipotética pérdida de alumnos. Esta circunstancia estaría directamente relacionada con la falta infraestructuras para acoger a todos los estudiantes.
Por su parte, el presidente del Ejecutivo gallego solicitó a los representantes de la universidades gallegas, en la rueda de prensa posterior al Consello de Gobierno semanal, que se pongan de acuerdo en el reparto de la financiación. «Sería bueno», apuntó Feijóo al tiempo que explicó que «todos los rectores saben de las enormes dificultades de las haciendas públicas responsables» durante este año, debido a la crisis. Asimismo, el presidente del Ejecutivo gallego replicó —en referencia a la relación entre los rectores de los campus en discordia— que «hay más cosas que les unen de las que le separan». A lo que agregó que «se ha blindado» la financiación para que el sistema gallego no sufra un 11 por ciento de disminución.
La propuesta de reparto
De los 390 millones que la Xunta propone dedicar a las universidades, parece que un 30 por ciento viajará al campus vigués, mientras que el de La Coruña se quedará con un 26 por ciento de la tarta. La universidad que más parte se llevará será la de Santiago de Compostela, las más antigua de ellas, para la que supuestamente irá a parar el 44 por ciento restante del presupuesto. El resto del capital se repartirá teniendo en cuenta que un 5 por ciento del mismo se destinará a la financiación por resultados.




