Sociedad

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El tortuoso «sudoku» de la filantropía en España

Seguir la pista de la labor solidaria en nuestro país es un ejercicio casi imposible

Día 10/12/2010
A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde los millonarios no dudan en publicitar a los cuatro vientos su labor solidaria, en España, aunque existe también una gran tradición en el campo de la filantropía, es casi imposible cuantificar los recursos que manejan entidades que, como las fundaciones Botín, Pedro Barrié de la Maza, Ramón Areces o Rafael del Pino, llevan años desarrollando una importante labor social, pero mucho más alejada de los focos que sus homólogos norteamericanos.
Alicia Koplowitz
J. M. BARROSO
En España existen alrededor de 8.500 fundaciones activas, en su mayor parte vinculadas a empresas y organismos. Pero unas pocas proceden del empeño —y la fortuna— personal y desinteresada de sus fundadores. Dentro de este grupo, una de las más veteranas es la Fundación Botín, instituida en 1964 por Marcelino Botín Sanz de Sautuola y su mujer Carmen Yllera, para promover el desarrollo social. La Fundación Ramón Areces, creada en 1976 por el fundador de El Corte Inglés, en cambio, tiene como misión fomentar la investigación científica y técnica en España. A este fin dedicó casi 7,9 millones de euros en 2009.
Alicia y Esther Koplowitz han destinado también parte de su patrimonio personal a crear sendas fundaciones relacionadas con la acción social y la investigación médica. Amancio Ortega y su ex mujer, Rosalía Mera, pertenecen también a este club solidario, al igual que el empresario Manuel Jové, que en 2003 constituyó una fundación en memoria de su hija María José, que centra su labor en la atención de la infancia y las personas con discapacidad.
También se encuentra ligada a Galicia la Fundación Pedro Barrié de la Maza, instituida en 1966 por el fundador de Fenosa y a la que legó toda su fortuna personal. Con más de 1.500 millones de euros de patrimonio, es posiblemente la mayor entidad del país dedicada a promover la excelencia educativa.
En la otra cara de la moneda se encuentran las fundaciones impulsadas por personajes famosos y que se nutren de las donaciones de empresas y particulares. Para incentivar la colaboración se valen de las desgravaciones establecidas en la legislación fiscal española para los actos de mecenazgo. Estas deducciones se sitúan en el entorno del 25% de la cantidad donada para las personas físicas y alrededor del 35% en las empresas, siempre que la donación no supere el 10% de sus ingresos anuales.
El golfista Severiano Ballesteros, la periodista Isabel Gemio o el ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall son algunos de los rostros populares que en los últimos años han optado por esta vía, aunque quizá la entidad más conocida sea la Fundación Internacional Josep Carreras para la Lucha contra la Leucemia, creada por el tenor catalán en 1988, tras superar esa enfermedad, y que ya cuenta con más de 23.600 socios.
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