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Fue condenado a 30 años de prisión por desvelar, durante la Segunda Guerra Mundial, secretos vitales de Estados Unidos en la carrera por producir las primeras bombas nucleares
EE.UU. tenía el «Proyecto Manhattan» y la URSS la «Operación Borodino»
Aunque muchos historiadores han puesto en duda la relevancia de los secretos desvelados por Gold y Klaus Fuchs –Estados Unidos, de hecho, ganó la carrera atómica al realizar la primera prueba nuclear de la historia («Prueba Trinity», en 1945) y producir las bombas de Hiroshima y Nagasaki–, lo cierto es que los intentos por ser el primer país en hacerse con esta arma de destrucción de dimensiones desconocidas hasta entonces, puso en jaque a los servicios de inteligencia de las principales potencias mundiales entre 1939 y 1945.
Mientras Estados Unidos desarrollaba el conocido «Proyecto Manhattan», responsable de las bombas de Nagasaki e Hiroshima, los nazis tenían el «Proyecto Uranio» y los soviéticos la «Operación Borodino». La «batalla» atómica, que continuó una vez iniciada la Guerra Fría, se jugó en muchos frentes.
Gold, el reacio comunista
«Quería ayudar a una nación cuya finalidad yo apruebo»
«Para evitar ser vigilado –contaba Hornblum en su libro–, caminaba por el lado oscuro de la calle y comía en restaurantes con cabinas en lugar de mesas al aire libre». «Nadie podría sospechar que el hombre rechoncho de aspecto extraño y expresión triste era un espía soviético que comerciaba con secretos industriales y militares», añadía.
Pero así fue, tal y como reconoció cuando fue detenido y juzgado. Se dedicó a entregar información vital de carácter atómico a los comunistas: «Quería ayudar a una nación cuya finalidad yo apruebo, al mismo tiempo que para reforzar su poderío industrial». Gold contó que recibía la información de Fuchs, físico teórico alemán que participó en el «Proyecto Manhanttan», en el importantísimo Laboratorio Nacional de Los Álamos, que luego entregaba a su vez a un individuo encargado de hacerla llegar a Rusia. Aquel fue el punto culminante de su carrera como espía, poco después de entrar en contacto con Fuchs, condenado más tarde a 14 años de prisión.
Los Rosenbergs, ejecutados
«Gracias a los actos de traición, la URSS fabrica hoy la bomba atómica»
«Gracias a diferentes actos de traición, la URSS fabrica hoy la bomba atómica», aseguró Owen Brewster, un senador republicano, el día en que Gold fue condenado. Y añadió: «Este estado de cosas debe ser tenido en cuenta para decidir si es conveniente aplazar el empleo de la bomba atómica para un día fatal».
Gold sólo cumplió 16 de los 30 años, saliendo de la cárcel en 1966 y convirtiéndose en un profesor de universidad y químico de renombre en la Alemania Democrática, a donde se exilió nada más ser puesto en libertad.



