La reina de las «trendsetters» por excelencia, Kate Moss, ha vuelto a hacer una aparición pública en Londres, después de pasar unos meses en «paradero desconocido». Y es que desde que comenzó su relación con el músico Jamie Hince, Moss, de 36 años, ha dejado sus polémicos «fiestones» a un lado y está más centrada que nunca en su hija, Lila Rose, y en su carrera.
La ocasión era importante, y es que la modelo se ha embarcado en un nuevo proyecto empresarial (después de su colaboración con TopShop), y ha presentado su segunda fragancia, a la que ha llamado «Vintage Muse».
Un nombre que hace referencia directa a su estilo, y es que Moss es particularmente hábil para mezclar prendas inspiradas en otras épocas, desde las más clásicas hasta las más modernas. Es capaz de combinar cosas tan diferentes como un minivestido transparente y una chupa de cuero, y conseguir un resultado 10. Ella puso de moda el rollo folk de las botas con flecos tipo Minnetonkas, relanzó el negocio de las katiuskas Hunter, hizo que toda chica trendy quisiera unos pitillos de cuero en su guardarropa y que no faltaran el leopardo, los bolsos de Longchamp y las chaquetas de Chanel en la lista de deseos de las más fashionistas. Puso sus looks de festival en el objetivo.
Para la presentación, la modelo se mantuvo fiel a su estilo, y escogió un look 10% negro: vaqueros pitillo negros, botines de plataforma, una camiseta de algodón y una chaqueta entre lady y militar.



