Ciencia

Ciencia

Todos los dueños del Sol y la Luna

Una gallega se ha declarado propietaria legítima del astro rey, pero no es la primera. Antes de ella, otros se han arrogado derechos sobre los planetas o nuestro satélite natural, y hay incluso quien los vende en parcelas

Día 29/11/2010 - 11.32h
Hace apenas unos días, una vecina de Salvaterra de Miño, una pequeña población pontevedresa, se declaraba a sí misma, ante notario, como la legítima y única dueña del Sol. Semejante declaración respecto a nuestra estrella puede parecer una locura y resulta, cuando menos, estrambótica, pero no es la primera vez que alguien reclama para sí la propiedad de un mundo más allá del nuestro. En 1954 un chileno escrituró la Luna a su nombre, algo que no impidió que 35 ciudadanos de Ohio (EE.UU.) hicieran lo mismo doce años más tarde. Puede parecer una idea romántica o una ocurrencia megalómana, pero lo cierto es que detrás de esta declaración de intenciones existe en algunos casos un lucrativo negocio. En 1980, otro norteamericano, este de San Francisco, Dennis Hope, volvió a reclamar para sí la Luna. Y no solo eso, sino que comenzó a venderla en parcelas. Ha montado un emporio y puede haber ganado millones de dólares con la venta de terrenos extraterrestres, negocio que también ha extendido a otras planetas como Marte o Mercurio y que algunos han imitado. Por si fuera poco, distinta empresas venden por internet la posibilidad de poner tu propio nombre a las estrellas del firmamento, de forma que, previo pago, cualquiera puede apuntar hacia el cielo una noche y decir que uno de esos puntitos luminosos le pertenece.
Oportunistas o no, todos estos flamantes propietarios se agarran a supuestos agujeros en la legislación para reclamar para sí la propiedad de otros cuerpos celestes. Según la gallega Ángeles Durán, deseosa de cobrar sus derechos por la explotación de la energía solar, derechos que, generosamente, acepta compartir con el Gobierno, existe un convenio internacional por el cual ningún país puede hacerse dueño de un cuerpo celeste, pero « tal acuerdo no vincula a los particulares». El Tratado de las Naciones Unidas sobre el Espacio Exterior (vigente desde 1967 y actualmente ratificado por 98 países) establece que ningún gobierno de la Tierra puede reclamar propiedad alguna sobre la Luna u otros cuerpos terrestres, ya que se consideran patrimonio común de la humanidad. Es cierto que el texto sólo habla de países, pero muchos expertos en derecho internacional han repetido que esto significa que, como las aguas internacionales, la Luna o Marte no pueden ser apropiados por nadie. Por lo tanto, intentar venderlos o sacar un beneficio económico de los mismos es algo absurdo.
Realidad y leyenda
Leyes aparte, la historia de todos los que un día fueron iluminados por la idea de ser terratenientes más allá de la atmósfera resulta asombrosa y está rodeada de leyendas. El pionero fue el abogado chileno Jenaro Gajardo. El 25 de septiembre de 1954, quince años antes de que el Apolo 11 se posara sobre la superficie de nuestro satélite natural, Gajardo se presentó ante el notario de la localidad de Talca y solicitó dejar constancia de que era el dueño de la Luna. Su trámite fue llevado a cabo. Se dice que lo inició para poder formar parte de un selecto club social en el que se exigía a sus miembros tener bienes raíces, condición con la que no contaba, así que no se le ocurrió mejor cosa que formalizar una propiedad selenita.
Su historia no debió de llegar a los oídos de los habitantes del pueblo de Geneva, en el estado norteamericano de Ohio, porque el 12 de abril de 1966 la localidad también se proclamó dueña de la Luna «en exclusiva» . La declaración, firmada por 35 vecinos, se hizo pública en el centenario del aniversario de la ciudad, que se reservaba el derecho de alquilar terrenos o vender la escritura si así se decidía por votación.
El terrenito de Reagan en la Luna
Pero el que de verdad ha sacado rendimiento a ser el dueño de la Luna ha sido Dennis Hope, que pasó de ser un ventrílocuo sin éxito a explotar buena parte del Sistema Solar. Hope consiguió hacer patentes sus derechos en una oficina de registro de San Francisco. Envió cartas a la ONU y a los gobiernos de EE.UU y la URSS y anunció que vendería parte de sus propiedades. Como nadie respondió sus misivas, llevó adelante sus propósitos y creó la empresa Lunar Embassy. Por unos 20 dólares, cualquiera puede tener un acre de terreno en la Luna. Si quiere algo más exótico, puede pagar por un terrenito en Marte o incluso comprarse enteros los satélites naturales del Planeta rojo, Saturno o Urano. Ya ha vendido 1,5 millones de parcelas. Entre sus clientes se encuentran los presidentes Ronald Reagan y Jimmy Carter, estrellas de Hollywood y personas anónimas de Alemania, Reino Unido, Irlanda, Australia, Nueva Zelanda, Japón o EE.UU. Incluso tiene un sector del satélite terrestre reservado para los ciudadanos chinos, animados por la incipiente carrera espacial de su país.
Hope asegura que no es una estafa y que, simplemente, aprovecha el vacío legal para ganarse la vida. «Quizás no puedas ser propietario aquí... pero puedes serlo ahí arriba», asegura su página web. Su idea ha sido copiada por otras compañías como Lunar Registry. Si uno lo piensa bien, bastantes quebraderos de cabeza nos han producido las propiedades terrestres como para llevar la burbuja inmobiliaria por el Universo.
Un adelantado a la gallega
La última en sumarse a esta reivindicación de terrenos extraterrestres es la gallega Ángeles Durán, determinada a cobrar, a partir de ahora, un canon a todo aquél que utilice la energía que emana del astro rey. Lo tiene todo pensado. Cederá la mitad de sus ingresos a los Presupuestos Generales del Estado; otro 20% financiará las pensiones mínimas; un 10% más irá destinado a investigación y sanidad, y la misma cantidad se entregará para causas que ayuden a erradicar el hambre. El resto, se quedaría en su bolsillo. Lo que quizás no sepa esta pontevedresa es que ella no es la primera... Virgiliu Pop, investigador de la Universidad de Glasgow, ya inscribió el Sol a su nombre en 2001, sólo para demostrar que hacer algo semejante es, sencillamente, una ridiculez.
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:

Sigue ABC.es en...

Investigadores ven por primera vez cómo estas rocas se mueven solas y, por fin, dan una respuesta al enigma
José Manuel NIevesEl norte magnético no está fijo en el mismo lugar. Científicos han confirmado su «viaje» desde Canadá a Siberia
    Retos que ponen a prueba nuestra capacidad para el pensamiento lateral
    Lo último...
    Últimos vídeos

    El FBI libera a 105 menores víctimas de explotación...

    Prueba los nuevos juegos web

    • Jelly Dad Hero

      En este juego flash online gratuito tendrás que ayudar a Jellydad a ...

    • Rambo The Game

      En este videojuego oficial de la película de Rambo, tendrás que ...

    • Spongebob Crazy Adventure

      Vive la más locas de las aventuras de Bob Esponja con este genial juego ...

    Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.