George Mikadze no solo ocupaba un alto cargo en el Barcelona sino que además actuaba como uno de los hombres de confianza del entonces presidente, Joan Laporta, hoy candidato a la presidencia de la Generalitat por Solidaritat Catalana per la Independencia. Fuentes consultadas por ABC explicaron que este sospechoso de pertenecer a la mafia georgiana también se encargaba, según parece por orden directa de su jefe, de reforzar los dispositivos de seguridad tanto en el Camp Nou como en el Palau Blaugrana cuando se consideraba que podían producirse problemas.
En esas ocasiones era habitual ver a Mikadze en las puertas de acceso a los recintos deportivos para controlar la entrada de individuos potencialmente peligrosos, de forma especial los Boixos Nois, los hinchas más radicales del Barça que tenían declarada la guerra contra Laporta. De hecho, durante su mandato el ex presidente azulgrana prácticamente echó del campo a esta peña ultra, si bien su antiguo chófer aseguró en diciembre de 2009 que en realidad hubo un acuerdo entre las dos partes.
El Barcelona dispone de un complejo en el que junto al Camp Nou se encuentra el Miniestadi —campo utilizado por los equipos filiales—, el Museo y el Palau Blaugrana, entre otras instalaciones del club. Mikadze, condenado por narcotráfico e imputado por su presunta pertenencia a la mafia georgiana, conocía muy bien todo lo relacionado con la seguridad de todos estos recintos y estaba al tanto de las actividades de los Boixos, que en varias ocasiones llegaron a amenazar a Laporta.
La relación entre el ex presidente y Mikadze aparentemente era bastante intensa, hasta el punto de que según testimonios de varias personas en alguna ocasión se les vio comer juntos en un restaurante. Eso sin contar con el hecho de que la mujer del georgiano era una de las secretarias personales de Laporta.




