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Santander, BBVA, Endesa o Telefónica mantendrán o incrementarán su inversión en la región por las oportunidades que ofrece y los beneficios cada vez mayores que les reporta
Europa no parece dar grandes signos de recuperación económica. Con ese escenario, los inversores están incrementando su presencia en las economías emergentes. La apuesta de las grandes empresas españoles fue, es y será Iberoamérica. Así lo han manifestado hoy sus máximos responsables en la jornada inaugural del Foro Latibex, organizado por Bolsas y Mercados Españoles (BME). Telefónica, Santander, BBVA, Gas Natural y Endesa han reafirmado su compromiso con la región y han destacado la importancia cada vez mayor que esta tiene en sus negocios.
El primero en sacar pecho ha sido César Alierta. El presidente de Telefónica presumió durante su intervención de haber invertido, directa e indirectamente, más de 100.000 millones de euros en el Sudamérica desde su llegada a la región, lo que convierte a la multinacional española en el mayor inversor «no latino» de la zona, e indicó que posee el 30% de las conexiones en la zona. De hecho, Alierta ha indicado que la operadora espera alcanzar en 2012 un total mínimo de 210 millones de conexiones, desde las 180 millones con las que cuenta ahora. Esto supone que Telefónica, que viene de hacerse con el control del 60% de la operadora brasileña Vivo, aumentaría su base de clientes un 16,6%. Hasta el pasado mes de octubre, los usuarios iberoamericanos ya suponían 75% de la cartera de clientes de la empresa y la región aportaba el 40% de sus ingresos totales.
En el caso de BBVA, Iberoamérica supone ya en torno al 50% de los beneficios del grupo. Con presencia en doce países sudamericanos, 26 millones de clientes bancarios, 3.400 oficinas y 62. 000 empleados, la entidad ha manifestado su intención de incrementar en los próximos años su presencia en la zona. «Nuestro compromiso en la región sólo puede aumentar. Supone para el grupo un motor y una importante fuente de crecimiento en el medio y largo plazo», ha explicado Ángel Cano, consejero delegado del banco. Su colega del Grupo Santander, Francisco Luzón, ha recordado que entre las dos entidades suman ya 10.000 sucursales en Iberoamérica, hecho que, ha dicho, contribuye al desarrollo de la región al mismo tiempo que supone «un caladero de creación de valor para los accionistas» de estos bancos y un «puente necesario» para acceder a las otras economías emergentes de Asia Pacífico y China.
Otro de los grandes campos a explotar en el continente es el energético. El presidente de Gas Natural Fenosa, Salvador Gabarró, consciente de ello, ha reconocido que «quizá hay más oportunidades de las que somos capaces de acometer». Para la gasera española, a la que la región aporta ya el 30% del beneficio, Iberoamérica «es absolutamente el principal objetivo». En este sentido, en el plan estratégico de la compañía para el periodo 2010-2014 se contemplan 3.000 millones de euros de inversión. Endesa, por su parte, considera Sudamérica el «eje fundamental de desarrollo» y una apuesta «fuerte» para los próximos cuatro años, ha dicho el presidente de la eléctrica, Borja Prado. De los 10.500 millones de inversión del plan 2010-2014 de la compañía, el 65% se destinará a los negocios actuales y el 35% restante a la expansión.
Consolidación democrática
Sobre los posibles riesgos para la inversión en economías emergentes como las iberoamericanas —inestabilidad política, inseguridad jurídica—, las grandes empresas españolas han sido muy claras: es una barrera que surge de la ignorancia. «Muchos inversores se han quedado muy atrás en la percepción del riesgo político de la región. Los procesos electorales en Brasil, Chile y Colombia, por ejemplo, han supuesto este año una nueva confirmación de la normalidad democrática e institucional que se ha asentado en los países más grandes de la región», explicó Antonio Zoido, presidente de BME, en su discurso inaugural.
Y sobre la posibilidad de que se creen en esas economías burbujas especulativas fruto de masivos flujos de capital, César Alierta ha sido muy tajante: «No vemos ninguna burbuja en la región. Es más, creemos que las valoraciones en América Latina están por debajo de lo que deberían estar».






