NÚMERO DOS DE LA LISTA DE C,S POR LLEIDA
Baltasar de Casanova
Habsburg-Lothringen
La vida da muchas vueltas y la historia, no digamos. De eso sabe mucho Baltasar de Casanova Habsburg-Lothringen, miembro de la casa real de los Habsburgo, marqués de Elche, nieto del último descendiente del Imperio Austrohúgaro y... número dos de la lista de Ciutadans por Lérida en las próximas elecciones autonómicas. Se da la circunstancia de que este dirigente del partido que lidera Albert Rivera, nacido hace 30 años en Barcelona —«al día siguiente ya me trasladé a Lérida», precisa—, es, además, descendiente de Rafael Casanova, «conseller en cap» en 1714, fecha en la que Barcelona claudicó ante las tropas de Felipe V. Convertido en icono del nacionalismo, cada 11 de septiembre se le rinde tributo.
—¿Su apellido pesa?
—Es una anécdota, aunque estoy muy orgulloso de mis apellidos. Lo importante son las ideas y que las de Ciutadans puedan oirse en el Parlament.
—Entenderá que resulte chocante que un partido tan antinacionalista como Ciutadans tenga en sus filas a un descendiente de Rafael Casanova.
—Eso tiene mucho de mito. Si Casanova hubiera vivido en Cataluña durante los últimos 30 años, habría simpatizado con Ciutadans. Porque era una persona diplomática al que no le gustaba la política de confrontación.
—¿A qué se dedica?
—Estudie Humanidades y ahora trabajo en una explotación agraria en Lérida.
—¿Había militado en algún partido anteriormente?
—No. Me afilié a Ciutadans cuando todavía era una asociación y después ingresé en el partido.
—¿Por qué Ciutadans?
—Porque es un partido muy necesario hoy en día. Hay personas que nos sentimos huérfanos entre formaciones que son nacionalistas o coquetean con esta opción. El nacionalismo es nefasto para Cataluña porque implica aferrarnos a nosotros mismos y fomenta políticas de confrontación.
—¿Qué propone para la provincia de Lérida?
—Insistiremos en cuestiones relacionadas con la agricultura. Será una campaña discreta, pero el mensaje de Ciutadans es el mismo en todas partes: una apuesta por la libertad.
—Resultará difícil defender determinados discursos en tierras leridanas, como el del bilingüismo.
—Desde luego que es duro defenderlos, pero forma parte de esa libertad que pedimos. Libertad para aprender cuantos más idiomas mejor. Yo siempre he ido a un colegio catalán, pero defiendo el derecho a estudiar en la lengua materna.




