La librería Kowasa está reconocida internacionalmente como una de las mejores tiendas especializadas en libros de fotografía y, desde el año 1996, también cuenta con una galería. Durante todo este tiempo, su director, el especialista y coleccionista Hubert de Wangen, ha desarrollado una importantísima labor a cargo de su pionero negocio, donde los amantes de este arte se sentirán como en casa. Como si de una biblioteca de los tesoros más recónditos de la fotografía se tratase, entre sus 17.000 libros hay muchos de importación, ejemplares raros o primeras ediciones que hoy en día son casi imposibles de encontrar en otro lugar.
Un escaparate interior La galería Espacio 1, en el piso de arriba, es un lugar donde se puede descubrir la obra de artistas tanto nacionales como internacionales «También tenemos lo que yo llamo el Espacio 2, que es en la propia tienda, donde dejamos poner piezas de fotógrafos noveles que vea que tengan propuestas interesantes», afirma de Wangen, para quien el interés por la fotografía en nuestro país es cada vez mayor. Concretamente en Barcelona, una ciudad muy activa que en los últimos dos años ha visto cómo se multiplicaba el número de galerías especializadas.
Sobre la intrusión del digital en el panorama, de Wangen se muestra tajante: «No tendría que llamarse fotografía digital, debería llamarse imagen digital y no mezclar el término, ya que esto crea confusión». De Wangen afirma sentirse mucho más cómodo con lo clásico y en cambio sentirse alejado del tratamiento digital o el fotoshop. Además, como coleccionista cree que «a veces es bastante difícil saber lo que estás comprando por culpa del digital». «Hoy todos se creen fotógrafos gracias al sistema digital», añade.
Excelente conocedor de la fotografía tanto en Francia como en España, de Wangen opina que ya casi no hay diferencias entre ambos países. Aún así, matiza que «Francia tiene una mayor tradición fotográfica, ya que allí es dónde se inventó. España entró mucho más tarde y hasta los años ochenta no empezaron a haber coleccionistas». La verdadera diferencia de Wangen la ve en la aceptación de la fotografía como un arte. «Mientras en Francia ese es un tema que ya hace años que no se debate, aquí aún se sigue cuestionando».
Hubert de Wangen cree que los jóvenes están más cercanos al mundo de la fotografía, ya que han nacido en la era de las imágenes y desde pequeños se ven envueltos continuamente por ellas.
Ahora se están formando muchos fotógrafos y la juventud se involucra mucho más en este mundo que los mayores, los cuales muchos siguen pensando que «el hecho de ser reproducible para ellos es un freno y por esto van más hacia las artes plásticas tradicionales», concluye de Wangen.




