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El AVE «made in China», el más rápido del mundo

El tren de alta velocidad que une desde ayer Shanghái y Hangzhou bate un récord de velocidad al alcanzar los 420 kilómetros por hora

Día 27/10/2010 - 11.37h
REUTERS
Una azafata del nuevo tren de alta velocidad, en Shanghai
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Una trabajadora ve pasar el nuevo tren
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China ya vuela sobre raíles. Lo hace a lomos de su propio AVE, un tren de alta velocidad fabricado con tecnología nacional que se ha convertido en el más rápido del mundo al circular a 420 kilómetros por hora. Esa es la velocidad punta que puede alcanzar el ferrocarril CHR380, que une desde ayer las ciudades de Shanghái y Hangzhou, capital de la vecina provincia industrial de Zhejiang.

Separadas por 200 kilómetros, el AVE chino recorre dicha distancia en sólo 45 minutos, la mitad del tiempo que hasta ahora empleaban los trenes convencionales. Aunque la máquina puede llegar a los 420 kilómetros por hora, la velocidad punta a la que circule será de 350 kilómetros.

Con la puesta en marcha de este nuevo servicio, el gigante asiático continúa subiéndose al carro de la alta velocidad. China alardea de tener la mayor red de alta velocidad del mundo con 7.055 kilómetros de vías por donde sus trenes circulan a más de 200 kilómetros, incluyendo más de 2.000 donde alcanzan los 350 kilómetros por hora.

El objetivo del régimen de Pekín es llegar a los 13.000 kilómetros en 2012 y a los 16.000 en 2020. Para ello, invertirá cinco billones de yuanes (541.825 millones de euros) en la modernización y ampliación en 41.000 kilómetros de su red ferroviaria, que ya cuenta con 74.000 kilómetros de vías que transportan cada año más de 1.150 millones de viajeros y 2.000 millones de toneladas de carga.

Además, el Gobierno chino se ha propuesto utilizar a sus propias compañías, ya que la transferencia de tecnología por parte de las empresas extranjeras interesadas en el desarrollo ferroviario del “dragón rojo” ha sido una pugna constante. A cambio de adjudicarle sus proyectos, Pekín exigía a firmas como la japonesa Kawasaki, la alemana Siemens o la francesa Alstom contraprestaciones en el traspaso de equipamientos.

“Más allá de los 250 kilómetros por hora, todo es tecnología propia”, se congratuló el portavoz del Ministerio de Ferrocarriles, Wang Yongping, quien explicó que “otros países quieren colaborar con China” y llegó a bromear asegurando que “hasta los americanos tienen celos de nosotros”. Y es que algunos Estados, como la arruinada pero soleada California del “Gobernator” Schwarzenegger, ya se ha planteado comprar AVES “made in China” dentro del multimillonario plan federal impulsado por el presidente Obama para subir a Estados Unidos a la alta velocidad.

Pero, sin duda, el proyecto estrella en el coloso oriental es la línea que recorrerá los 1.318 kilómetros que distan entre Pekín y Shanghái, actualmente en construcción con un presupuesto de 23.524 millones de euros. Dentro de dos años, cuando está previsto que se ponga en marcha, el AVE chino acortará el viaje a la mitad y unirá ambas ciudades en unas cinco horas.

Junto a los trenes de alta velocidad ya operativos en populosas ciudades como Tianjin, Shenzhen y Cantón (Guangzhou), entre Shanghái y el aeropuerto internacional de Pudong funciona el Maglev de levitación magnética de Siemens, que alcanza los 431 kilómetros por hora al evitar el roce flotando entre los raíles y es lo más parecido que hay a volar sobre una vía.

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