Por si no tuviera pocos problemas ya el débil y anacrónico movimiento independentista canario, además está profundamente dividido. Los distintos grupúsculos que han surgido tras el desmantelamiento del Mpaiac de Antonio Cubillo lo volvieron a demostrar ayer en Tenerife durante la celebración del 46 aniversario de la bandera de las siete estrellas verdes. En pocos kilómetros, en Santa Cruz y La Laguna, coexistieron dos manifestaciones poco numerosas que pedían la independencia de Canarias.
En la capital tinerfeña se celebró la más grande, pero apenas logró congregar a unas 300 personas, según cifras de la Policía Local. Los organizadores, la Asamblea de la Unidad por la Descolonización e Independencia de Canarias, elevaron la cifra de manera muy optimista hasta las 1.000 personas, pero lo cierto es que fue una cita fría y deslavazada. También hubo manifestaciones en Lanzarote y Gran Canaria, todas con el mismo denominador común: la supuesta descolonización de Canarias. Con estas acciones públicas lo que se pretende, a juicio de la Asamblea de la Unidad por la Descolonización e Independencia de Canarias, es remover conciencias entre la opinión pública internacional con el fin de se empiece a tomar partido contra la colonización que ejercer España sobre el Archipiélago.
La manifestación subió por la calle del Castillo hasta la Plaza Weyler para bajar a continuación por la calle del Pilar hasta la Plaza del Príncipe, y durante la marcha se oyeron voces reclamando «que el mundo vea que los canarios existimos» o «esta vez no vamos a emigrar, vamos a luchar».
Roces
Pese a que los organizadores se jactaban de que el evento sería «pacífico», la presencia de un ciudadano con una camiseta de la selección española y una bandera de España provocó algunos encontronazos verbales que se solventaron rápidamente. Aprovechando la presencia de muchos turistas extranjeros, también se lanzaron al aire gritos de independencia en inglés. En la lectura de su manifiesto rechazaron la situación de crisis económica «producto de la dependencia colonial» provocada por «modelos de explotación extensiva que no están planificados para desarrollar una industria canaria».
Prácticamente a la misma hora, pero en El Cuadrilátero de La Laguna, los colectivos Azarug e Inekaren lideraron otra manifestación en dirección a la Plaza del Cristo enfrentada con las tesis de la Asamblea de la Unidad por la Descolonización e Independencia de Canarias.
Los primeros colectivos consideran «inadmisible vender la digna lucha del pueblo canario para obtener su soberanía a la oligarquía a los intereses de las elites políticas y económicas que ya hoy rigen el destino de nuestra tierra», mientras que la Asamblea de la Unidad por la Descolonización e Independencia de Canarias rechaza que se usen estos ideales con objetivos electorales.




