Ya conocen la historia de Kapo: una película de campo de concentración nazi para mujeres cuyo presunto progresismo fue contrapuesto a su «repugnante» concepto formal (en un célebre travellingque estetizaba la muerte) en una breve crítica de Rivette que es una piedra fundante de la cinefilia. «Estrellas que alcanzar» es una película de una prisión de mujeres republicanas en plena Guerra Civil hecha con plantilla, quizá no con la plantilla efectista de Kapo pero sí con otra que casi resulta más irritante: todo en ella es previsible, sin fisuras ni relieve dramático; suena a cansino, como una batallita de la abuela que recuenta hechos terribles y denunciables, sin duda, pero que acaba pareciendo una letanía repetida cuyo sentido se ha acabado perdiendo. Las mujeres son víctimas y sus guardianes (unas monjas, un doctor Mengele local y unos guardias civiles que parecen de atrezzo) son verdugos. Y todos lo saben: son personajes de una pieza, de un modelo para armar. El interés de la opción formal se diluye cuando vemos que de cerca la película es tan plana como su diseño global. En la versión que vimos todos hablan en vasco, los opresores también, lo que complica bastante el esquema de represión de una cultura y una lengua que desplegó el franquismo. No sé si cabe esperar matices en un film concentracionario: en éste no los hay. Y uno no es Rivette para sacar consecuencias.
ESTRELLAS QUE ALCANZAR HH
Director:
Mikel Rueda.
País:
Esp. Duración: 117 min. Género: Drama
. Intérpretes:
Bárbara Goenaga.



