G. SANZ
MADRID
Una de las «pedreas» de la lotería de cargos que organizó ayer Zapatero en el Gobierno y en su partido le ha tocado al presidente de Aragón, Marcelino Iglesias. Va a ser el próximo secretario de Organización en sustitución de Leire Pajín. Aunque hasta última hora hubo otro candidato en liza, el secretario de Política Territorial de la Ejecutiva, Gaspar Zarrías, los «barones» del PSOE se negaron a dar más poder a la federación andaluza y además quieren en el puesto a un dirigente con experiencia de victoria. Según algunas fuentes, a Zapatero, que también quería a Iglesias, no le costó decidirse, y así lo propondrá el sábado al Comité Federal. Zarrías declaró que la elección de Iglesias le parece una «buena noticia» porque conoce el PSOE «y lo que se cuece fuera de él, que es más importante».
Leire Pajín, la gran apuesta del presidente del Gobierno en el 37 Congreso Federal del partido, celebrado en julio de 2008, lo deja después de solo dos años. «Es un puesto que quema mucho y más en crisis», reconocía ayer un destacado parlamentario de la bancada socialista para justificar por qué Pajín nunca llegó a ganarse realmente el respeto de los «barones». Aunque desde un principio quedo claro que ella mantendría la relación con las federaciones y José Blanco, ascendido a vicesecretario general también en ese congreso, se haría cargo del Departamento de Acción Electoral, lo cierto es que la cohabitación que mantuvieron diez meses en Ferraz —hasta que en abril de 2009 Zapatero nombró a Blanco ministro de Fomento— fue difícil. Aún resuenan en el Senado unas palabras del entonces recién nombrado ministro, tras la derrota del PSOE en las elecciones europeas de junio: «¿Queréis mi valoración? Pues mi valoración es que ganaremos las elecciones en el 2012. Lo haremos con la misma política y, además, yo seré quien coordine la campaña».
Luego diría que se había tratado de una «broma», pero sonó a acusación a Pajín. Ayer, ella declaraba a la SER que su mala relación con Blanco forma parte del «mito» pero lo cierto es que muchos «barones» se jactaron durante estos dos años de despachar directamente con el vicesecretario general en lugar de con Pajín. Una forma como otra cualquiera de ningunearla. Esa tendencia se acentuó, si cabe, tras el nombramiento de Blanco como ministro de Fomento y capacidad para «regar» las 17 comunidades autónomas y más de 8.000 ayuntamientos con miles de millones de inversión en obra pública.
Ayer, los «barones» reaccionaron al unísono apoyando a Iglesias, «uno de los presidentes autonómicos que más han apoyado a los socialistas madrileños», en palabras de Tomás Gómez. El extremeño Fernández Vara destacó que ha crecido enormemente y que su figura suscita la «práctica unanimidad» en el partido porque reconocen que recogió un PSOE aragonés en declive tras los escándalos de los 90 y lo devolvió al Gobierno en aquella comunidad. Los dirigentes territoriales creen que él dará al mensaje del partido «más peso político» del que tenía con Pajín, reconocieron a ABC diversas fuentes parlamentarias y territoriales. Ella, no obstante, seguirá perteneciendo a la Ejecutiva Federal en calidad de vocal, porque sustituye a Eva Almunia, que vuelve a Aragón de candidata autonómica.




