El día de la misión «kamikaze», el cohete Centaur chocó contra el cráter Cabeus, un agujero de 98 kilómetros de ancho en el polo sur selenita, y levantó una polvareda de 10 kilómetros de altura. Dos toneladas de partículas salieron disparadas. La LCROSS atravesó esa nube y la examinó con su espectómetro. Antes de acabar destrozada contra el suelo siguiendo el destino de su cohete, pudo enviar toda esa información a la Tierra. «Si existe agua ahí, o cualquier otra cosa interesante, vamos a encontrarla», aseguraba tras impacto Anthony Colaprete, responsable de la misión y principal investigador de la LCROSS. No se equivocaba.
El impacto, que causó un nuevo cráter de 25 a 30 metros de ancho, mostró que el suelo y el subsuelo de la Luna son mucho más complejos de lo que creíamos. En el regolito, las capas que forman el piso lunar, ha aparecido una considerable cantidad de agua y otros compuestos como monóxido y dióxido de carbono, amoníaco, azufre y... plata, algo que también localizaron los astronautas de las misiones Apolo, aunque en un punto muy distinto de nuestro satélite. «Este lugar parece el cofre del tesoro de los elementos», afirma Peter Schultz, geólogo planetario del Centro Ames de Investigaciones de la NASA en Moffett Field (California) y uno de los principales autores de la investigación.
Atrapados en las sombras
No es para menos, ya algunos de estos compuestos volátiles pudieron haberse originado durante las lluvias de cometas, asteroides y meteoros que azotaron la Luna de forma continuada hace miles de millones de años. Desde entonces, han permanecido atrapados en las sombras, en uno de los lugares más fríos del Sistema Solar, hasta que ahora han sido descubiertos.
A pesar de que la misión ha sido considerada un éxito, Schultz advierte de que plantea tantas preguntas como respuestas. «Hay un archivo de miles de millones de años en los cráteres permanentemente en sombra de la Luna», advierte Schultz. «Podrían darnos pistas de la historia de la Tierra, del Sistema Solar y de nuestra galaxia. Y esta historia oculta está allí, pidiéndonos a gritos que regresemos».










