La crisis de noviembre-diciembre de 1995 es el antecedente claro y pedagógico que es necesario tener presente para comprender lo que ahora ocurre. La reforma del sistema nacional de pensiones, concebida por el general de Gaulle y el PCF en la inmediata postguerra, había sido objeto de muchos proyectos durante varias décadas. Pero todos habían fracasado.
En 1995, Jacques Chirac y su primer ministro, Alain Juppé, contando con la mayoría parlamentaria más grande de la historia democrática de Francia, acometieron la gran reforma de ese sistema nacional de pensiones, viciado por unas disparidades excepcionales entre las pensiones del sector público (mejor remunerados, trabajando menos años, pagando menos cotizaciones) y el sector privado.
La pareja Chirac-Juppé intentó por vez primera establecer una igualdad entre sector público y sector privado. Ese proyecto chocó de manera brutal con los sindicatos de funcionarios, que paralizaron el tráfico ferroviario, la distribución de carburantes y los transportes públicos durante varias semanas, hasta conseguir que el presidente retirara su reforma. Como consecuencia de aquella derrota, Chirac cometió el error de convocar elecciones generales anticipadas. Perdió la mayoría parlamentaria y esto le obligó a gobernar durante cinco años con un Ejecutivo socialista.
Humillado por los sindicatos el invierno de 1995, Chirac volvió a sufrir la contestación sindical y estudiantil en varias ocasiones. Tras su cohabitación con un Gobierno socialista, durante siete años, Chirac vuelve a intentar varias reformas parciales en 2003, enfrentándose a varias huelgas finalmente fallidas. En 2006, siendo Dominique de Villepin primer ministro, Chirac intenta otra modesta reforma escolar, hasta que consideró preferible enterrarla ante la presión de las manifestaciones.
El punto central
Con esos antecedentes, Nicolas Sarkozy hizo campaña anunciando que la reforma global del sistema nacional de pensiones sería el gran cambio que dejaría su mandato, escalonándola en dos tiempos.
El otoño-invierno de 2007, el presidente y su primer ministro, François Fillon, comenzaron la gran reforma, que empezó con medidas parciales: cambio en los estatutos privilegiados de los funcionarios, e instauración de un servicio mínimo en los transportes durante cualquier huelga. Los sindicatos intentaron repetir la prueba de fuerza de 1995. Pero Sarkozy resistió e impuso su reforma.
Siguió un largo periodo de concertación y pedagogía, que ha culminado con la discusión parlamentaria de la Ley que reforma globalmente el sistema nacional de pensiones. Los sindicatos vuelven a intentar la prueba de fuerza de 1995 y 2007.









