Medios y Redes

Medios y Redes / el blog invitado

«Si las TV públicas quieren influir deben competir por las grandes audiencias»

Gonzalo Martín explica los grandes retos del sector televisivo en un contexto de cambios tecnológicos como el actual

Día 04/10/2010 - 15.53h
Los cambios tecnológicos y sociales que afronta la industria audiovisual de nuestros días es el foco sobre el que Gonzalo Martín proyecta cada día trata de proyectar su mirada. Desde su blog y otros proyectos como Noticias Trasnmedia, este especialista y consultor aborda con un toque crítico las innovaciones que el vídeo online ha introducido en el tradicional negocio del cine y la televisión. En esta entrevista, nos habla de éstas y otras cuestiones más relacionadas con el «boom» de las redes sociales y cómo han afectado a la forma de bloguear en los últimos años.
¿Cuándo nació el blog y por qué?
En el otoño del 2006. Una mañana vi que en la página de apertura de Amazon se abría con un cortometraje de 15 minutos. Tenía no solo calidad artística, sino extraordinaria calidad de imagen transmitido por las redes. En ese año, YouTube empezaba a existir pero aún no sabíamos lo que era. El cortometraje era parte de una serie que Amazon encargó a varios realizadores de prestigio para preparar su campaña de Navidad. Yo me dije: «aquí está el futuro». Inmediatamente quedé entusiasmado y quise entender el fenómeno y aprender sobre él. Como dice Juan Freire, al final un blog, además de todo su poder para divulgar y compartir, sirve para saber lo que piensas. Y lo que pensabas.
¿Qué temáticas se abordan?
Podría decir que hablo del video y la sociedad, aunque en origen lo que me obsesionaba era cómo hacer video online, formatos, modelos de negocio, publicitarios, etc. Derivadamente fui llegando a cómo todo esto influía en la televisión y el cine tradicionales. Finalmente, aparecieron los retos de la sociedad red y como influyen en el entorno politico, social y creativo desde la mirada de la producción audiovisual,
Desde que desembarcaste en la blogosfera, ¿en qué crees que ha cambiado?
Quizá el ascenso y caída de la mística bloguera. Con la aparición de las llamadas redes sociales, la idea de publicación personal compleja que supone un blog ha perdido «glamour» frente a la simplicidad, tantas veces trivial, de espacios como Facebook. Sin embargo, los blogs siguen ahí. Y creo que seguirán siendo por mucho tiempo una estrategia esencial para todo el que de verdad se plantee tener algo que decir en la red y encontrar un espacio compartido de reflexión y aprendizaje con otras personas.
¿Se impone la especialización también en los blogs? ¿Tendrán más futuro?
No tengo ni idea. Es decir, la personalización de todos los contenidos lleva a que existan todo tipo de especializaciones, pero no hay reglas universales: un blog es lo que quiera su autor, lo que le apetezca y debe servir a sus propios propósitos. Si la especialización es la forma de desarrollar tu modelo de negocio o tu marca personal, pues adelante. Si no, no. Por supuesto, en el mundo abundante de publicación sin límite de espacio, ser diferente significa hacer algo diferente y eso permite dedicar tiempo y reflexión a todos los ángulos y puntos de vista que se quieran abordar de cualquier asunto por minucia que pueda ser.
¿Son las redes sociales las mejores plataformas para difundir contenido y compartirlo?
Pues eso deben decirlo los especialistas en mediciones. Yo puedo hablar de mi experiencia. Yo uso las redes sociales como altavoces de los enlaces a mis blogs. De ellos me llega bastante tráfico. Pero también me siguen leyendo por RSS, enlaces de terceros y por encontrarme en Google. ¿Si no hubiera dedicado algo de tiempo a tener un listado de seguidores tendría menos lectores? No lo sé. Me interesa la gente que le dedica algo de tiempo a lo que escribes y en muchas ocasiones no se trata de tráfico, sino de la calidad de éste. Por ejemplo: las veces que me han enlazado en Menéame han resultado decepcionantes.
El aluvión de tráfico es esencialmente de «paracaidistas»: ni leen, ni vuelven. Y la mayoría de comentarios aportan poco y están fuera de contexto. Al no participar de la reflexiones del blog, plantean cuestiones muy deliberadas ya o desinformadas. Mis lectores más habituales han llegado más por el boca a boca de lectores ya fieles, tanto porque les mandan un mail, un enlace, les dan tu cuenta en Twitter y cosas así. Claro, también por el método tradicional de la palabra o que te conocen en una conferencia. Sospecho que si esos canales no estuvieran -las redes sociales- con los medios clásicos de la red me encontrarían igual. Pero esto puede ser totalmente distinto para un blog para audiencias mas grandes o de contenidos más genéricos
¿Han cambiado la forma de bloguear?
No lo sé. Yo evoluciono en función de mí y mis contenidos. Ya se sabe que los blogueros somos egocéntricos.
Entrando en la temática del blog, ¿hacia dónde va el vídeo en internet? ¿y en el móvil?
No tengo una bola de cristal. El cielo está lleno de predicciones. Pero si pensamos en uso comercial, el gran reto ahora mismo es la integración con el televisor. Por otro lado, el debate sobre los modelos de negocio sigue vigente.
¿Qué problemas tiene la televisión de hoy?
A mi me gusta hablar desde el punto de vista audiovisual global. «Televisión» es un modelo de distribución y explotación, pero no es todo. Hago esta precisión porque si el paradigma que manejamos para imaginar el futuro es cierto, llegará el punto donde uno no sabrá de dónde procede el contenido. Así, para la televisión comercial, la cuestión es cómo transformar su negocio desde un modelo únicamente lineal, a otro donde el «on demand» puede ser más dominante. Cómo gestionar los modelos de publicidad y pago en entornos de audiencias muy fragmentadas y cómo crear modelos de explotación para contenidos que viajan y se transforman por multitud de plataformas en las que la participación del publico cada día tiene más influencia.
Para las televisiones públicas, el reto es resolver una paradoja de difícil solución: si quieren ser influyentes y justificar sus presupuestos, tienen que competir por las grandes audiencias. Eso supone comprar y producir cosas que el mercado ya produce sin ninguna diferencia relevante y sin cargo para el ciudadano: la copa de Europa es igual en un canal privado que en uno publico, pero el segundo genera déficit. Por el contrario, si se centra en contenidos minoritarios, la audiencia es mínima y hay que explicarle al ciudadano por qué para ser tan poco vista cuesta tanto.
Desde el punto de vista ciudadano, el reto consisitirá en ampliar la libertad y posibilidades de difusión de los contenidos audiovisuales: reducir el poder de los oligopolios de medios, incrementar la competencia, evitar el control de los contenidos en la red, reformar lo que conocemos como propiedad intelectual para favorecer de verdad a la creatividad y la cultura (y no seguir con las tesis de la gran industria), facilitar los modelos de patrocinio privado a pequeña escala para los creadores... En realidad todo lo que conduzca a hacer real lo que la tecnología hace posible y antes no hacía: al suprimirse el limite de espacio que es el espectro, existe la posibilidad de que todo el que quiera pueda emitir y comunicar sus imágenes, exactamente igual que todo el que quiera puede poner un periódico o fabricar zapatos.
¿Se pueden solucionar estas carencias?
Todo tiene solución menos la muerte y los impuestos. Tampoco hay soluciones permanentes de nada, tras cada herida sanada aparece una nueva dolencia. Es decir, las nuevas soluciones traen nuevos problemas y nuevas resistencias. La profundidad de los cambios nos va a llevar a ver todavía muchísimo debate y discusión.
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