Libros

Don Winslow: «Los mafiosos de ahora son más estúpidos»

Día 30/09/2010 - 17.51h

El escritor publica «El invierno de Frankie Machine», novela que disecciona la mafia del sur de California desde la década del sesenta hasta el presente

Así como Frankie Machine necesitaba a Don Winslow para vivir una existencia literaria, Don Winslow precisaba a Frankie Machine para superar aquel libro de desgarrada realidad que es «El poder del perro».
PLANETA
El escritor estadounidense Don Winslow

Después de cinco años de lidiar cada día con los pormenores del narcotráfico entre México y Estado Unidos, el autor crea, en un intento de volver del «caos al orden», un personaje «paternal», que hace honor con su nombre a aquel que interpretara Frank Sinatra en «El hombre del brazo de oro». Pero no por eso en «El invierno de Frankie Machine» (Planeta) Winslow deja de insertar personajes ficcionales en tramas históricas reales (como las relaciones con la mafia de Richard Nixon y Jimmy Hoffa).

Frank Macchiano es un hombre tranquilo, un métodico caballero de vieja usanza respetado por su comunidad. Pero detrás de esa fachada tranquila se esconde un pasado mafioso, aquel en el que «Frankie Machine» era una leyenda. Tampoco Don Winslow trasluce a simple vista todo lo que es. Una vida cargada de experiencias esconde la apariencia serena del novelista afincado en San Diego, California: ejerció de detective privado, experto en historia africana y en contrainsurgencia indígena, y guía de safaris en Kenia, profesión que agudizó su sentido de la observación y que fue la que más le sirvió para modelar su verdadera pasión: la escritura. 

—¿Qué es lo que tanto le fascina de la mafia?

—Cualquier subcultura es fascinante. Por eso he escrito sobre el surf o los traficantes de droga mexicanos y la mafia, que es parte fundamental de la historia de Estados Unidos.

—Usted dice en su libro que lo que plantea «El Padrino» es falso, ¿en qué sentido?

—«El padrino» es uno de los mejores filmes de todos los tiempos, si no el mejor, pero está más cerca de un culebrón o de Shakespeare que de la realidad, porque habla de un código de honor que ya no existe, que tal vez nunca existió. «Los soprano», «Uno de los nuestros» o «Casino» son creaciones más precisas. Creo que la ficción ha afectado la realidad. A muchos mafiosos les gusta «El Padrino», porque se ven retratados de una forma casi aristocrática y por eso muchos modelan su imagen motivados por estas películas.

—En su libro hay un contraste entre la vieja y la nueva generación de la mafia. ¿Cuáles son las diferencias?

—Hay varias. Creo que la vieja escuela era más respetuosa de las reglas, las jerarquías y el código de silencio. Los mafiosos de ahora son más estúpidos  ya que tienen dinero para invertir en negocios legítimos o estudiar, al ser de segunda o tercera generación. Es como una especie de darwinismo a la inversa, una degradación de la inteligencia. Mujeres estúpidas se casan con hombres estúpidos y producen hijos estúpidos.

—¿Qué opina de la situación de México en la actualidad?

—Es horrible y cada día parece empeorar más. Lo trágico es que la solución no se encuentra en México sino en Estados Unidos y Europa, los países consumidores. Probablemente es demasiado tarde para que el gobierno pueda revertir lo que pasa. Estados Unidos, por ejemplo, posee solo un 5% de la población mundial, consume un 25% de las drogas y contrabandea el 90% de las armas a México. Queremos pensar que se trata de un comercio unilateral pero no lo es. Si hay una solución tendrá que ser universal. En los últimos cuatro años han sido asesinadas en México entre 25.000 y 28.000 personas por el conflicto. Muchos más que en Iraq o Afganistán.

—¿Sigue pensando que una posible solución es la legalización de las drogas?

—Sí, a regañadientes, porque para algunos problemas no hay soluciones buenas y la legalización es la solución menos mala que conocemos. El problema no es tanto la droga como la prohibición, si la legalizas, quitas la ganancia. El gobierno de Estados Unidos invierte millones en la lucha contra el narcotráfico pero un porcentaje muy bajo en los tratamientos anti droga. Si eres un drogadicto de metaanfetamina donde yo vivo, en San Diego, y quieres dejarla, el tiempo de espera es de dos años.

—Con respecto a «El invierno de Frankie Machine», ¿en qué estado está la película?

—Puedo decirte muy poco sobre eso. De Niro en un principio quería interpretar al personaje, pero no sé en qué estado está.

—¿Cómo fue su experiencia con Hollywood hasta ahora?

—Muy irregular. Últimamente me ha ido bien porque me asocié a un guionista. En el pasado solía pensar que podían hacer lo que quisieran con las películas sobre mis libros, que no iba a afectarme, hasta que filmaron una y me sorprendió cuánto me molestó el resultado. [«La vida y muerte de Bobby Z», de 2007].

—¿Qué es lo que no le gustó?

—La película [se ríe]. Cuando me senté con ellos antes de comenzar a filmar me dijeron: «Tú eres un novelista, no sabes sobre cine». Cuando la gente de cine se dirige a un escritor bajan la velocidad como si le hablaran el niño más tonto del pueblo.

—Pero ahora está trabajando con Oliver Stone...

—Sí, mañana me reúno con Oliver. Me sorprendió cuando me pidió que coescribiera el guión de «Savages» con él. Estoy siendo más selectivo con la gente con la que trabajo. A los que me llaman les digo: «prefiero que mi libro siga siendo un libro antes que pasar cinco minutos más contigo».

—¿Cómo decidió convertirse en escritor habiendo tenido tantas profesiones?

—Siempre quise serlo, pero retrasé ser escritor por miedo. Me distraía haciendo cosas alocadas. Tuve malaria, disentería y casi quiebro. Pero un día supe que Joseph Wambaugh, que intentaba ser escritor a la vez que policía, escribía diez páginas al día pasara lo que pasara. Y pensé, no puedo diez, pero sí cinco. Tres años después publiqué mi primer libro. Aunque tuve que escribir cinco o seis para poder ganarme la vida de esto.  

—¿Por qué decides ambientarlos en el sur de California?

—Me encantan los contrastes de paisajes, de gente y la corrupción que yace bajo la belleza en California. Además es un sitio para reinventarse, yo mismo fui allí para hacerlo. 

—¿No pensó situar sus libros en África?

—Nadie los quiere, así de simple.

—Pero su interés por la mafia comenzó en Rhode Island.

—Crecí en este pequeño estado lleno de mafiosos. Mi familia tenía contactos con el hampa.

—¿Qué tipo de contactos?

—Mi abuela era una jugadora profesional.

—Su afición por la escritura comenzó con las historias de su padre, ¿no?

—Era un militar de carrera. Cuando era chico solía sentarme debajo de la mesa cuando él y sus amigos contaban historias, eran tipos que habían estado por todo el mundo. Mi padre volvió bastante afectado de la Segunda Guerra Mundial, lo único que quería era leer libros. En nuestra casa eran objetos sagrados. Dos hijos en la familia, dos novelistas profesionales; mi madre, bibliotecaria.

—Para terminar, ¿es verdad lo que dice el libro, que el surf es más divertido que el sexo?

—Me vas a meter en problemas [se ríe]. Surfear es literalmente montar energía y es mejor que el sexo en ocasiones, pero no siempre. Yo voy al océano a limpiarme, hay algo muy poderoso sobre él. A veces va bien, a veces va mal, pero siempre esperas la siguiente ola....

A un empleado del hotel AC Recoletos, donde se desarrolla la entrevista, se le cae una bandeja metálica, haciendo un gran estruendo. Winslow gira su torso, en un movimiento de una rapidez y magnitud inesperadas, y su cara se trastoca, como si en una fracción de segundo hubiera vuelto a las sabanas africanas... «Perdón, es el instinto», se justifica.

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NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original

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