LUIS M. ONTOSO
MADRID
Con un discurso transparente y crudo, el ex ministro socialista de Economía y Hacienda Carlos Solchaga describió ayer ante los representantes de las medianas y pequeñas empresas de la construcción el desalentador horizonte que afrontará la obra pública en España durante los próximos años. Ante un escenario de saturación y continuos recortes de inversión por parte de las administraciones públicas, Solchaga considera que el sector, actualmente «en una situación que se acerca a la emergencia nacional», no logrará recobrarse hasta 2013. Una leve mejoría que, en ningún caso, resultará suficiente para regresar a los niveles previos a la crisis. Para entonces, según sus previsiones, el sector se habrá reducido «a la mitad».
El economista, en una conferencia organizada por la Asociación Nacional de Empresas Constructoras de Obra Pública (Aerco), subrayó que «una parte de la dotación básica» en infraestructuras «ya se ha hecho» en nuestro país y lamentó la política errática que se ha adoptado en el desarrollo de las líneas ferroviarias de alta velocidad. «Podemos hacer AVE hasta que nos hartemos, pero no tiene sentido. Aunque queden cosas por hacer, hoy es muy difícil justificar nuevas infraestructuras», destacó Solchaga, quien apostilló que en las líneas de alta velocidad «hace tiempo que se están haciendo cosas que no se deberían hacer».
El pesimismo se justificaba con las previsiones sobre la evolución del sector. La inversión conjunta en obra pública por parte de las administraciones se contraerá hasta los 30.000 millones de euros anuales, frente a los 50.000 millones de «los últimos ejercicios». El «stock» de vivienda sin vender en 2009 se situará en el entorno de las 688.044, un remanente que no comenzará a drenarse hasta dentro de tres años. «Los precios de la vivienda han bajado, pero no tanto», subrayó Solchaga.«Los ratios del esfuerzo financiero de los hogares para comprar piso aún están muy elevados». Ante este contexto, el mensaje del ex ministro no pudo ser más claro. «No cabemos todos».
Forzados a salir del país
Al ex ministro no le cabe duda de que «el país va a a salir de la crisis», una posición que no se corresponde con la de «otros sectores», como el de la construcción, «que debe dar un paso hacia adelante para definir el escenario en que deben trabajar en este mundo globalizado». Por ello, invitó a los empresarios a buscar alternativas en los mercados internacionales.
«La perspectiva del mercado español de obra pública para los próximos tres años es extremadamente limitada», destacó. Solchaga dedicó especial énfasis a las oportunidades que ofrece el continente iberoamericano y, sobre todo, Brasil, donde recomendó aliarse con socios locales para optar a las concesiones públicas.
Momentos antes de la celebración del acto, en el que también participó el presidente de Aerco y ex ministro de Obras Públicas, Javier Sáenz Cosculluela, Solchaga restó importancia a la huelga general e insistió en que un paso atrás en las reformas económicas y del mercado laboral llevarían al Ejecutivo a incurrir en un «suicidio político». Esa respuesta sólida del Gobierno, a su juicio, quedará reflejada en los Presupuestos Generales para el próximo año. «Conseguir que la deuda española no tenga problemas y se coloque bien en los mercados, que la confianza internacional sobre el porvenir de España sea mucho mayor es una cuestión absolutamente imprescindible para construir una recuperación económica». Negó, asimismo, que la subida del IRPF para las rentas más altas suponga «una fruslería que dará poco dinero».






