POR las buenas o por las malas. Así es como UGT ha amenazado con «parar Madrid» el 29-S un día después de haber rubricado un «pacto histórico» sobre servicios mínimos. Los sindicatos más desorientados de nuestra historia reciente tienen serios problemas de movilización para esta huelga inconveniente, y rezuman recelos y desconfianza. Por eso, convertir su irritación con el Gobierno por la aprobación de la reforma laboral en una guerra contra las comunidades del PP —especialmente Madrid— es un doble error y un ejercicio de cinismo. La amenaza está lanzada. Sólo falta que el Gobierno garantice el derecho de quien quiera trabajar «por las buenas o las malas».
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Federico Marín Bellón


