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Francia, en guerra con Al Qaida

En alerta roja ante el temor a un ataque inminente, intensifica su campaña contra la red en el Magreb

Día 21/09/2010
AFP
Dos soldados franceses patrullaban ayer los Campos Elíseos junto a la Torre Eiffel, en el marco del nuevo dispositivo de seguridad en París.
Francia se ha puesto en pie de guerra para combatir la amenaza islamista e intentar liberar a las siete personas secuestradas por Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI) en Arlit, una ciudad minera de un alcance estratégico excepcional: desde allí se controlan las minas de uranio que podrían convertir a Níger en el tercer productor mundial de un mineral explotado por Areva, la gran empresa nuclear francesa, uno de los líderes mundiales del sector.
La «Direction Générale de la Surveillance Extérieure» (DGSE) y la «Direction Centrale du Renseignement Intérieur» (DCRI), las dos centrales del espionaje y el contraespionaje nacional, coinciden en evocar la «focalización antifrancesa» de AQMI. En una nota de trabajo, filtrada al vespertino «Le Monde», la DGSE afirma: «La amenaza terrorista que pesa sobre Francia y sus intereses en el extranjero se ha intensificado considerablemente en las últimas semanas». Los ministerios del Interior y Defensa han insistido en la gravedad de la amenaza interior, tomando medidas de carácter disuasivo.
Así, varias unidades militares han sido puestas en alerta. Patrullas de soldados armados vigilan y afirman su presencia disuasiva en todos los puntos estratégicos y simbólicos de París: Torre Eiffel, Montmartre, Torre de Montparnasse, aeropuertos, estaciones de ferrocarril, con rondas permanentes las veinticuatro horas del día.
Las informaciones de la DGSE coinciden con las filtraciones de la CIA norteamericana, denunciando la posible presencia de islamistas peligrosos en Italia y Francia. Ambas fuentes afirman que AQMI «sueña» con precipitar una matanza en algún lugar de Europa. Francia está particularmente amenazada como consecuencia de sus intereses estratégicos en buena parte del continente africano. Y en particular en Estados como Níger, que se ha convertido en una encrucijada para una nueva generación de terroristas islámicos.
En el corazón de los cuatro millones de kilómetros cuadrados desérticos del Sahara y semi-áridos del Sahel, que incluyen a Mauritania, Senegal, Malí, Argelia, Guinea, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Camerún, Chad, Sudán y Eritrea, Níger, uno de los Estados más pobres del planeta, tiene importantísimas minas de uranio que explota Areva, la multinacional francesa.
Los siete secuestrados —cinco franceses, un togolés y un malgache— el pasado 16 de septiembre trabajaban para Areva. Tras las acusaciones mutuas entre la empresa francesa y la junta que gobierna el país, con denuncias sobre la «inseguridad creciente, que se degrada a ojos vista», Nicolas Sarkozy tomó el asunto en sus manos y ha ordenado desplegar todos los medios necesarios para la liberación de los rehenes, y para frenar a Al Qaida en el Magreb. Tanto militares como diplomáticos.
Cinco días después del secuestro, organizado por hombres de AQMI apoyados por grupos tuaregs, el Gobierno francés ha tomado las primeras medidas militares, en dos frentes: en Níger, con el establecimiento en su capital, Niamey, de un «centro de operaciones e información; y en la frontera entre Malí y Mauritania, donde expertos franceses cooperan activamente con el ejército mauritano en la caza de los yihadistas. Casi un centenar de militares franceses, pilotos, expertos en guerra electrónica y especialistas en logística han instalado su cuartel general en un hotel de Niamey, donde han comenzado sus primeros vuelos y operaciones de búsqueda de los secuestradores de Al Qaida.
Aviones franceses
Los primeros militares franceses instalados en Niamey tienen a su disposición al menos tres aviones de reconocimiento, de los tipos Atlantique 2 y Mirage F1-CR. En su persecución de una banda de terroristas nómadas, errantes en los desiertos del norte de Malí, esos aviones pueden tomar en cualquier momento un carácter ofensivo, ya que están dotados de armamento. Estos aparatos de reconocimiento cuentan, previsiblemente, con el apoyo logístico de los satélites militares norteamericanos, los únicos capaces de ofrecer una cobertura total de la zona. Los especialistas subrayan la complejidad de las operaciones de busca en una geografía tan abrupta como las regiones montañosas del norte de Malí.
Abierto el «frente» de Níger, tras el secuestro del pasado día 16, Francia ha incrementado significativamente su cooperación y apoyo logístico al ejército de Mauritania, que ya ha protagonizado varias operaciones contra bandas de AQMI. El 22 de julio pasado, Francia lanzó en Malí una operación militar conjunta con el ejército mauritano para intentar liberar al ciudadano francés Michel Germaneau. La operación fracasó y el rehén fue degollado.
Según los servicios de seguridad franceses, la banda de AQMI que secuestró a Germaneau, que opera al norte de Malí, estaría liderada por un islamista argelino, Ahmad Agbibi, que ya secuestró y asesinó a un inglés, Edwin Dyer, en 2009. El Gobierno de París no olvida que AQMI recibió del Gobierno de Madrid alrededor de siete millones de dólares para conseguir la liberación de dos españoles, días antes de la fallida operación militar franco-mauritana que acabó con la muerte del rehén francés.
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