Los resultados de sus observaciones, publicados en el último número de la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, señalan que el origen de este fenómeno se encuentra en la existencia de pequeñas regiones en la superficie del cometa que son ricas en hielos.
Los investigadores, liderados por Josep Maria Trigo, sugieren que cuando estas regiones, debido a la rotación del cometa, quedan expuestas a la radiación solar, se produce una brusca sublimación de los hielos (cambio de la materia sólida al estado gaseoso). La presión del gas hace que sean arrastradas partículas de tamaño micrométrico, lo que origina los estallidos, capaces de incrementar la luminosidad del cometa más de 100 veces.
“Tales explosiones en la superficie del cometa producen chorros de partículas que se expanden desde el núcleo a una distancia de decenas de miles de kilómetros. Las partículas de polvo de la coma del cometa crean densas cortinas que reflejan la luz solar, por lo que los estallidos son incluso fácilmente detectables con telescopios de aficionados”, explica Trigo, que trabaja e
113 grados bajo cero
El cometa 29P/Schwassmann Wachmann 1 se mueve alrededor del Sol en una órbita casi circular situada unas seis veces más lejos de la estrella que la Tierra. Eso hace que la temperatura media de la superficie sea de unos 113 grados centígrados bajo cero, por debajo de la temperatura de sublimación del agua, que compone la mayor parte del hielo que lo conforma. Se ha estimado que, con sus estallidos, este cometa inyecta la mayor parte de las partículas de polvo presentes entre Júpiter y Saturno.
Según el investigador, el estudio detallado de los estallidos en los cometas proporciona importantes claves sobre la composición, el comportamiento físico y la estructura interna de estos primitivos objetos, que prácticamente no han sufrido alteraciones desde el origen del Sistema Solar.









