Estaba escrito y era solo cuestión de tiempo que la eléctrica francesa GDF Suez saliese por completo del capital social de Gas Natural Fenosa. Lo hizo ayer vendiendo por 540 millones de euros el 5% que todavía mantenía de su histórica participación en la gasista. Fuentes del mercado razonan que la operación responde a la necesidad de la compañía gala de obtener liquidez para abordar su integración con el grupo británico International Power. Pero nadie esconde tampoco que es el punto y final a sus continuas aspiraciones de acceder al consejo de administración de la catalana, que siempre vio frustradas.
Gaz de France Suez, consciente de su incapacidad para entrar en la gestión de la compañía presidida por Salvador Gabarró y controlada por Repsol (30,847%) y La Caixa (37,46%), ha ido reduciendo su inversión en Gas Natural Fenosa de forma progresiva. Si llegó a controlar un 11% del capital y aspiró al 14%, por considerar esa presencia estratégica, desde hace tres años venía reduciéndola hasta considerarla una mera participación financiera.
Fuentes del mercado explican que era lógico que la entidad francesa, participada en un 36% por el Estado galo, no se hiciese con ese hueco en el consejo de la catalana tanto por su baja inversión como por el hecho de tratarse de dos compañías que compiten entre ellas en el mercado europeo. Así, a lo largo de ese tiempo, la francesa llevó a cabo colocaciones muy pequeñas de sus acciones en Gas Natural Fenosa hasta quedarse con una tímida porción del capital.
Inversores institucionales
Ayer realizó la definitiva, la de un paquete de 46.176.167 acciones —el 5,01% del capital social— que pudo vender a «inversores cualificados», según informó la propia GDF Suez a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), a un precio de 11,70 euros por título, por debajo de los 12,14 euros a los que cotizaban el jueves. Desde el mercado explicaron que esa rebaja en el precio provocó una «fiebre compradora», de forma que las acciones pudieron colocarse en unas pocas horas.
Repercusiones en Bolsa
Con ello, GDF Suez se embolsó 540 millones que le permiten ahora afrontar con más holgura su integración con International Power. Esa operación, anunciada el pasado agosto y que permitirá a la multinacional francesa controlar el 70% de la nueva compañía, exigió a la eléctrica gala una inversión de 1.678 millones.
La decisión de Gaz de France llevó a la CNMV a suspender la cotización en Bolsa de la catalana, «al concurrir ciscunstancias que pudieran perturbar el normal desarrollo de las operaciones sobre los citados valores», según comunicó el regulador. De hecho, y tras su regreso al parqué, los títulos de la entidad cayeron un 4,04%, hasta los 11,65 euros por acción, al cierre de la jornada. Los analistas consideran que ese tropiezo era esperable tras una maniobra de este tipo e incluso, lo califican de positivo porque daría liquidez a los valores de Gas Natural en el mercado.






