Septiembre arranca fuerte en Nueva York, y después del increíble desfile organizado por Anna Wintour, pero justo antes de su Fashion's Night Out y a punto de empezar la Mercedes Benz Fashion Week, las firmas de moda hacen sus apuestas para la próxima temporada. Ayer por la noche, la fiesta más «cool» era la de Chanel, que reabría su tienda del Soho, en Spring Street.
Sarah Jessica Parker, Diane Kruger, las actrices protagonistas de Gossip Girl, Blake Lively y Leighton Meester, Liv Tyler, Lou Doillon, Rachel Bilson, Elisa Sednaoui, DJ Leigh Lezark, Rinko Kikuchi y Poppy Delevingne, por nombrar algunas, fueron primero cautivadas por una inmensa pared exterior de luz. Un LED de 3 metros de alto por 45 metros de ancho cubría el edificio proyectando una serie de vídeos con imágenes abstractas de las fotos urbanas de Lagerfeld inspiradas en el barrio. Dentro del espacio los invitados disfrutaron de la música pinchada por Alexa Chung y dejaron su huella dibujando sobre las paredes de la instalación de grafitis digital ultramoderna con sprays de pintura virtual de Chanel.
El espíritu artístico y de barrio del SoHo ha sido la inspiración para este espacio rediseñado por el arquitecto Peter Marino, colaborador de Chanel desde hace muchos años. Obras de arte de Peter Belyi, Alan Rath, Gregor Hildebrandt y Robert Greene han sido especialmente encargadas para resaltar el espacio.
Entrando a la tienda por Spring Street, los clientes se encuentran inmediatamente con un frasco acrílico de Chanel Nº5 de más de 3 metros de alto. En el frasco se proyectan vídeos de los últimos desfiles de París. Continuando a través del espacio está el nuevo “bar” de bolsos donde se exponen exclusivos modelos creados por Karl Lagerfeld para la apertura de la Boutique del SoHo. En el lado opuesto hay una área de Fragancias y Belleza hechas a medida, la primera de este estilo jamás vista en Estados Unidos. Una obra especialmente encargada al artista Alan Rath, “Flying Eyeballs”, complementa el nuevo muro de gafas de sol justo detrás de la área de F&B. El punto culminante hacia el final de la tienda, en la zona del Prêt-à-Porter, es una obra encargada al artista Gregor Hildebrandt titulada “Record Wall”, compuesta de antiguos discos moldeados en una estructura de metal. Un sofá y unos sillones hechos a medida tapizados con un tejido en blanco y negro, sello de Chanel, crean un ambiente acogedor para ver las nuevas colecciones. Dos obras de arte de Robert Greene pintadas al óleo en negro y blanco sobre papel vitela visten las puertas de los probadores.
Después del cóctel en la boutique, los invitados se trasladaron a la discoteca efímera, «the Chanel SoHo Club», creada en honor a Karl Lagerfeld en el sótano del 82 de la Calle Mercer. The Misshapes, Kele e Izia amenizaron la fiesta hasta altas horas de la noche. Los invitados se fueron a casa con unas bufandas de seda de Chanel adornadas con osos polares de la Colección de otoño invierno.





