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Los bancos argentinos blindarán a sus clientes para que no les roben

Crecen las «salideras», atracos a personas que retiran grandes sumas de dinero con la ayuda de cómplices de la entidad

Día 09/09/2010 - 19.01h
Los bancos argentinos deberán reforzar sus medidas de seguridad para evitar que sus clientes sean, como sucede con demasiada frecuencia, víctimas de asaltos en el exterior de las sucursales. El Congreso de los diputados aprobó anoche una ley que obliga a todas las entidades a aislar los cajeros automáticos, -con cristales ahumados o material opaco-, reforzar el blindaje de las cámaras de depósitos, incorporar sistemas de bloqueo de telefonía móvil e implantar cabinas para realizar transacciones manuales en el interior de los edificios.
El proyecto de ley se aprobó anoche por mayoría absoluta de los 239 diputados presentes, pese a la resistencia inicial del oficialismo kirchnerista que se vio obligado a asistir a la sesión después de que la oposición consiguiera quórum propio. Los legisladores dieron luz verde al proyecto cuyo tramitación final se dará la próxima semana en el Senado donde está previsto que siga su curso sin novedades.
El aumento de inseguridad en Buenos Aires y el creciente número de asaltos a clientes a la salida de los bancos forzaron el tratamiento legislativo de un asunto en primer lugar de las preocupaciones de la ciudadanía. Los atracos que se han convertido en moneda corriente se denominan «salideras». Consisten en perseguir e interceptar a personas que acaban de retirar importantes sumas de dinero. Con la complicidad de algún individuo de la entidad, -que les avisa por teléfono móvil- los delincuentes tienen identificada a una víctima que les garantiza un botín jugoso.
Este es el modus operandi habitual y el elegido en el asalto a Carolina Píparo, una mujer embarazada de nueves meses que perdió a su hijo hace varias semanas en La Plata, tras recibir un balazo en el vientre. Este caso se convirtió en el detonante de la ley aprobada anoche y desató la indignación de la sociedad. En especial tras hacer público el marido de la mujer que Daniel Scioli, gobernador de Buenos Aires, al expresarle su solidaridad por lo sucedido, le confesó no poder hacer nada para evitar situaciones como la de su mujer porque, «tengo las manos atadas» le dijo.
El comentario de Scioli, una patada por elevación a la Presidencia de Cristina Kirchner, provocó malestar en la Casa Rosada. En este escenario la ausencia inicial de los legisladores oficialista en la Cámara Baja, para evitar dar quórum, tuvo diferentes lecturas y ninguna positiva para el Gobierno. Felipe Solá, actual diputado, ex gobernador de Buenos Aires y peronista disidente enfrentado al matrimonio Kirchner, advirtió: «No hay voluntad política integral para solucionar el mayor problema que los argentinos dicen tener hoy, la inseguridad». Diana Conti, en nombre del kirchnerismo, opinó: «Es imposible hablar de seguridad si en ese debate hay pura crítica y pocas propuestas. Hay una campaña mediática que multiplica la sensación de inseguridad».
Policías corruptos
Las «salideras» suelen contar con la connivencia de algún aparente cliente del banco o empleado de éste. También con la de efectivos policiales, un cuerpo corrupto que provoca tanta o más desconfianza que los delincuentes comunes. A éste y a su protección desde el poder, apuntó la diputada opositora de Coalición Cívica, Patricia Bullrich: «El Gobierno no se mete con la Policía».
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