El magistrado y ex portavoz del Consejo General del Poder Judicial, Enrique López, propuesto por los parlamentos autonómicos de Madrid, Castilla y León, Cantabria, Extremadura y La Rioja y por el PP para ocupar uno de los puestos de magistrado del Tribunal Constitucional que le corresponde nombrar al Senado,se ha convertido en el objetivo a batir por los socialistas. Pero ha sabido resistir la ofensiva y ahora está a la espera de la negociación que mantienen socialistas y populares.
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Enrique López, juez de la Audiencia Nacional/exportavoz del CGPJ
La cacería contra López se inició cuando la Mesa del Senado, con el voto en contra del PP, decidió el pasado 1 de junio rechazar la candidatura de este magistrado, junto con la de Juan Carlos Campo, basándose en un informe de los servicios jurídicos de la Cámara según el cual no cumplía el requisito de haber ejercido la judicatura durante quince años. Este informe es contrario al del propio Consejo General del Poder Judicial, que sí certificaba el ejercicio de la profesión ese periodo.
El PP no aceptó este acuerdo de la mesa y presentó un recurso que también fue rechazado. Aun así, se negó a presentar otro candidato, como le pidió la Cámara Alta. Incluso, todavía no se descarta que los parlamentos que lo presentaron recurran al Tribunal Constitucional.
López, que comenzó su andadura profesional como juez de instrucción en León, fue durante siete años el rostro visible del Consejo General del Poder Judicial, donde asumió desde el primer día la portavocía tras haber ejercido anteriormente como letrado de este órgano. En 2005 fue nombrado magistrado de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, aunque no se incorporó a su nuevo destino hasta la última renovación del Consejo, en septiembre de 2008.




