El vicepresidente tercero y ministro de Administraciones Públicas, Manuel Chaves, echó ayer un nuevo capote al presidente de la Generalitat, el también socialista José Montilla, con el anuncio de nuevos traspasos al Gobierno catalán. Chaves prometió nuevos acuerdos en la reunión de la Comisión Bilateral que debe celebrarse la próxima semana en Barcelona, a la que el consejero de Interior y Relaciones Institucionales, Joan Saura, acudirá con una carpeta de reivindicaciones que va desde el traspaso de las becas universitarias a las medidas para «recuperar» los artículos del Estatuto que invalidó el Tribunal Constitucional, y que el Gobierno se comprometió a restituir.
INÉS BAUCELLS
El anuncio de Chaves se produjo sólo un día después de que el president Montilla revelara la fecha de las elecciones, el 28 de noviembre, lo que fue interpretado por la oposición en clave electoralista. El anuncio en sí de Montilla también continuó generando polémica por el uso inesperado que el dirigente socialista hizo del castellano en una alocución institucional. Preguntada al respecto, la portavoz de ERC, Anna Simó, aseguró que el uso del castellano «no estaba previsto» e insinuó que fue una maniobra de Montilla para dirigirse al electorado tradicional del PSOE, castellanohablante, lo que «rompe la tónica habitual».
Mucho más duras fueron las valoraciones del eurodiputado de CiU, Ramon Tremosa, quien comparó a Montilla con un dirigente franquista por convocar las elecciones el 28-N, coincidiendo con el Barça-Madrid. «Montilla es el presidente que Franco soñaba para Cataluña», concluyó Tremosa, lo que hizo salir en tromba a los socialistas exigiendo una rectificación de CiU que no se produjo. «Demuestra una mala educación gravísima que esos niños de papá que no hicieron nada y se incorporaron a la política cuando no había riesgo y sí perspectivas de cargo público» lancen esos ataques contra el «president que sí participó en la lucha antifranquista», respondió el número dos del PSC, Miquel Iceta, en un tono inusualmente duro.



