España se situó un año más en los últimos puestos de la Unión Europea, superando a Italia (48º) pero lejos de naciones como Alemania (5º), Finlandia (7º), Holanda (8º), Dinamarca (9º), Reino Unido (12º) o Francia (15º). La caída de nueve puestos deEspaña, destacó el informe, "es en gran parte atribuible a un crecientemente negativo cálculo de los mercados laborales y financieros, además de por el nivel de sofisticación de los negocios del país".
España no obstante fue por segundo año calificada como el decimotercer mayor mercado para las compañías nacionales y también se valoró positivamente su adecuación tecnológica (30º, un puesto menos que en 2009), sus infraestructuras de alto nivel (14º) y sus altos niveles de educación y formación (31º). Sin embargo, el informe criticó con dureza un año más "la alta inflexibilidad del mercado laboral" (ocupando uno de los últimos puestos del ránking, el 130º), lo que según los economistas "desalienta la creación de trabajo, una cuestión de especial preocupación con el alto y persistente desempleo en el país".











