El Gobierno insiste una y otra vez en que espera a las conclusiones de la Comisión Parlamentaria del Pacto de Toledo para poner sobre la mesa la reforma de las pensiones. Ayer fue Celestino Corbacho quien expresó su confianza en que la Comisión haga público su dictamen sobre la reforma antes de que acabe el mes de octubre.
Sin embargo, estas prisas que aparentemente muestra el Ejecutivo no coinciden con el ritmo de trabajo de la Comisión, que lleva paralizada, sin tener una sola reunión, desde el pasado mes de abril.
Tomás Burgos, portavoz del PP en la Comisión del Pacto de Toledo, explicó ayer a ABC que desde que el Gobierno decidió unilateralmente congelar las pensiones no ha habido ni una sola reunión. Y aunque el presidente de la Comisión recae en un diputado del Partido Popular, en la mesa hay mayoría socialista, por tanto, podrían acelerar los trabajos si así lo quisieran. A juicio de Burgos, la intención del Gobierno es culpar a la oposición de no avanzar en los trabajos para así aprobar una reforma sin consenso.
En opinión del diputado popular, si el Ejecutivo quisiera negociar y conseguir el consenso de los agentes sociales y los grupos parlamentarios en la reforma de las pensiones, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, retiraría su propuesta de retrasar la edad legal de jubilación a los 67 años. Y negociaría otros puntos, también planteados por el Ejecutivo, y con los que la mayoría de los partidos políticos están de acuerdo. Pero, a su juicio, no hay acuerdo.
Hoy habrá reunión de la Comisión del Pacto de Toledo, pero no para hablar de las pensiones españolas, sino de las alemanas. Recibirán al Consejo Económico y Social germano, porque así se lo ha pedido este organismo.










