El árbitro de la Fórmula 1, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), expuso ayer en París que las reglas se cogen con pinzas en este deporte. Lo que hoy viene, mañana va. Y a la inversa. No le llegaba la camisa al cuello a Ferrari, que había tejido una defensa potente con sus mejores abogados sobre las órdenes de equipo que concedieron la victoria a Fernando Alonso en Hockenheim por sutil insinuación a Felipe Massa. Vivía en la duda la escudería italiana ante el siempre imprevisible juicio de la FIA. Temía que le succionasen los 47 puntos que consiguió aquel día y que aún conceden aliento al asturiano en el Mundial. La incertidumbre se resolvió a su favor. No sólo Ferrari no recibió sanción, sino que la FIA estudia rehabilitar las órdenes de equipo.
Siempre con el mejor envoltorio disponible, siempre con la mayor aureola del márketing, la FIA juntó en París a su pomposo Consejo Mundial del Motor. Veintiséis federativos de medio mundo bajo el paraguas del francés Jean Todt, antiguo número uno de Ferrari, padre del representante de Felipe Massa (Nicolás Todt), y actual presidente de la FIA. Llegados desde Tanzania, Emiratos Árabes, Nueva Zelanda o Paraguay (entre otros lugares dispersos por el mundo) para juzgar la maniobra de Ferrari, el sanedrín (también figura el supremo Bernie Ecclestone) dictaminó que no había lugar para ampliar la sanción que ya recibió la escudería de Montezemolo: 78.000 euros por invitar a Massa a apartarse.
En la vuelta 47 del pasado Gran Premio de Alemania, el ingeniero de pista de Massa, Rob Smedley soltó por la radio interna: «Fernando es más rápido que tú, ¿me puedes confirmar que has entendido el mensaje?». Massa levantó el pie, Alonso lo adelantó y al rato Smedley volvió a tomar la palabra: «Bien hecho, lo lamento».
Las órdenes de equipo, al estilo de una videoconsola que alguien maneja desde los garajes, están prohibidas en la Fórmula 1 desde el gran premio de Austria de 2003, cuando Ferrari ordenó a Barrichello que se detuviera casi en la meta para permitir el triunfo de Schumacher. Pero, al decir de los sabios del Consejo Mundial, la norma se ha quedado obsoleta. Ayer se planteó su abolición durante la reunión en París. Se pretende derogar el artículo 39.1 del reglamento de competición de la F-1. Las escuderías podrán decidir quien gana o puntúa en función de sus aspiraciones. El auge del colectivo por encima de la competitividad del deportista.
La noticia alivia a Alonso en su pelea por remontar en el Mundial, empezando por este domingo en Monza. Mantiene sus 141 puntos, 41 menos que el líder Hamilton a seis carreras del final.
En el cónclave parisino, la FIA decretó el calendario de 2011 (se añade una carrera más —serán 20—, en la India) y negó la entrada a más equipos. La parrilla se queda con doce escuderías (24 pilotos) y el Epsilon de Joan Viladelprat tendrá que seguir buscando alternativas para su desembarco en la máxima categoría del autmovilismo.






