Un gesto hermoso fue el de Francisco Rivera «Paquirri» al brindar un toro de la Goyesca en Ronda a su hermano Julián Contreras. El mayor y el pequeño de Carmina Ordóñez demostraron ante el tendido el amor que se profesan y la unión que mantienen desde hace tiempo, una vez superadas las diferencias tras la muerte de su madre.
Hoy todo ha cambiado. Y para bien. Estos días Contreras da los últimos retoques al libro que ha escrito sobre Francisco, un confesionario en el papel, donde descubrirá el alma de este hijo y nieto de toreros del que conocemos más su forma que su fondo. Largas horas de conversación, recuerdos, añoranzas, sensaciones, vivencias... El diestro ha vomitado todo aquello que le ha hecho ser como es y su hermano ha ido recogiendo cada palabra, cada experiencia, para un libro que será el tercero y con el que espera mostrar un nuevo perfil de Rivera.
Por eso el brindis fue auténtico y emocionado. Julián le ha estado acompañando en sus entrenamientos en el campo, en las plazas y en los tentaderos. En sus manos tiene una historia que seguramente dará que hablar y de la que se queda con la mejor parte, aquella que le ha permitido conocer como nunca antes a su hermano. Después de una vida llena de luces y sombras, con más pérdidas que alegrías, los Ordóñez están en su mejor momento familiar. Cayetano, Francisco y Julián han conseguido derribar los muros y acabar con las barreras de la edad o las educaciones diferentes. A falta de un título para ese libro, lo que no se echará de menos serán fotografías del álbum familiar del diestro que días atrás salió feliz de la plaza de Ronda con su hija Cayetana al lado. El «amor de su vida», como siempre repite Francisco, y más ahora que vuelve a estar solo y sin compromiso.





