Una docena de personas comparten tiempo de espera para la cena con Ricky Rubio, en el hotel Pollat de Estambul. Son sus padres, rodeados de hermanos, familiares y amigos del base de la selección española. El ascensor panorámico aparece saturado de jugadores de la Roja camino del comedor. Toca despedirse.
—Llevan inactivos desde el día 4, cuando ganaron a Grecia. ¿Cómo llevan la espera?
—El descanso nos va bien para recuperar y estudiar mejor al rival, aunque lo que te pide el cuerpo es competir. Han sido tres días, en cualquier caso, necesarios después de jugar seis partidos en ocho días. Eso puede hacer que cuando empiece el partido contra Serbia estemos un poco ansiosos, pero no permitiremos que vaya más allá.
—Los aficionados están un poco con la mosca tras la oreja. Explíqueles por qué deben confiar en España.
—Al principio del Mundial no éramos nosotros, imagino que por la presión que te da partir como uno de los favoritos. Quieres gustar desde el inicio y es difícil jugar con rivales como Lituania, que tiene muy buen equipo y no tantos nombres por contar con alguna baja. Creo que el grupo era difícil como demostró Nueva Zelanda ganando a Francia. Las cosas no fueron muy bien, pero contra Grecia empezamos ya a sentirnos muy cómodos.
—Tras caer ante Lituania, la plantilla se reunió. También sucedió en el Eurobasket de Polonia. ¿Les retroalimentan esas citas?
—Este grupo tiene mucha confianza puesta en sí mismo. Cuando las cosas no salen bien, como en el comienzo del pasado Europeo y en este Mundial, es muy fácil criticar e ir para bajo y ver la paja en el ojo ajeno. Pero unidos somos capaces de evadirnos y buscar el modo de mejorar.
—Suelen decir que se abstraen del exterior, pero es imposible filtrar todas las informaciones.
—Por supuesto que te llegan cosas. Pero, entre nosotros tenemos la suficiente confianza para decir si hemos hecho algo mal o no o para autocriticarnos. Tenemos muchas esperanzas puestas en poder ganar este campeonato y eso es posible porque los doce jugadores, más el staff técnico, hablamos con la total confianza de que lo que nos digan nos lo vamos a tomar a bien.
—Ejerza, entonces, la autocrítica.
«Igual hay mucha presión y eso me afecta a la hora de jugar»
—En Turquía se está viendo a un Ricky Rubio menos risueño en la cancha. No parece el de siempre.
—Sí. Igual hay mucha presión y eso me afecta a la hora de jugar, aunque intento que no suceda eso. El base tiene que hacer lo mejor para el equipo y necesita evadirse de todo para controlar lo que ocurre en el partido, lo que es muy difícil por la calidad de grandes jugadores que hay aquí.
—Usted ha vivido todo muy deprisa. ¿Teme que llegue el momento de pagar alguna factura?
—Seguro que van a llegar malos tiempos, no todo va a ser un camino de rosas. Estoy preparado para cuando tenga una mala racha porque ya he tenido alguna. Soy consciente de que cuando las cosas van bien no soy tan bueno y cuando van mal no soy tan malo. Mi obligación es encontrar el equilibrio y el margen de mejora.
—Es su primer Mundial, pero ya ha sido campeón de Europa y subcampeón olímpico. ¿Hay mucha diferencia entre los campeonatos?
—Con los Juegos, sobretodo, porque estás en la Villa Olímpica con los españoles de otros deportes. Es un ambiente distinto. Lo que no cambia es la ambición para intentar ganar.
—Sus familias ya están aquí. ¿Tranquiliza, ayuda?
«Tener a las familias cerca tranquiliza»
—Pero estamos en cuartos de final de un Mundial que les ha puesto a Serbia en el camino de las medallas.
—Es una selección joven con mucho talento y ambición. Es difícil pararles porque tienen tiradores, jugadores que van bien por dentro, un carácter muy agresivo a la hora de defender, lo que te incomoda mucho, como pasó el año pasado en el primer partido del Europeo. Estuvimos espesos, pero nos ganaron. En la final fuimos ya mucho más agresivos.
—El base «plavi» es Teodosic, al que la sangre le hierve con facilidad. ¿Prevé que busque provocarle?
—Es un jugador ganador que utiliza todo lo que le sea posible para intentar hacerlo. Es anotador y hay que tenerlo muy en cuenta porque te puede matar en un momento por las rachas buenas que tiene. Lo del amistoso con Grecia fue un momento caliente y en esos casos hay jugadores que reaccionan de una forma. Si intenta llevarme por ese camino nunca me va a encontrar porque no me meto en esos marrones. Intentaré llevarle al terreno donde esté agobiado, sin encontrar tiros fáciles, donde tenga que fijarse mucho en cuidar el balón para no perderlo.






