España se va a casa eliminada por una gran Serbia con toda justicia. Es verdad que tuvimos nuestras opciones, pero siempre anduvimos por detrás en el marcador, a remolque de un equipo que nunca dejó de sentirse capaz de ganar a los actuales campeones del Mundo.
Ya dijimos en la previa de este partido que el gran activo de esta selección en alza es sin duda su entrenador. El sabio Ivkovic ha sabido dotar de nuevo a Serbia de una personalidad ganadora para simplemente salir a jugar de tú a tú a España, considerada hasta hoy una selección superior. Con Pau diríamos que seguro, pero sin nuestra gran estrella somos otro equipo, mucho más vulnerable, que ha sufrido demasiado en este campeonato, y que se vuelve eliminado antes de tiempo.
El viejo entrenador serbio tenía hace tiempo escrito el guión de este partido. Todo estaba pensado, entrenado, y preparado. Desde el salto inicial, hasta el triste final, sus pupilos hicieron su trabajo. Velickovic y Bjelica resultaron letales en la primera parte y su entrenador se permitió el lujo de no ponerles en cancha durante todo el segundo cuarto.
Pero como decíamos, había un guión que seguir que decía que en el tramo decisivo debían decidir Krstic, Savanovic (imparable para nuestros cuatros), y sobre todo, Teodosic, que ganó siempre la partida a nuestros bases (Raúl con telarañas en el banquillo…) para además sentenciar el partido con un triple de casi 9 m. un triste, pero merecido final, visto lo visto.



