á. de antonio
Conchita Martín, viuda del teniente coronel Pedro Antonio Blanco
—¿Enésima tregua o enésima tomadura de pelo?
—Tomadura de pelo, claro. ETA está perdiendo credibilidad, y creo que a la opinión pública la ha dejado ya fría porque ellos utilizan esto como dándonos un regalito, cuando es terrible depender de un regalo que te da el asesino. Lo hacen porque el miedo funciona, y solamente tienen que soltar de vez en cuando su panfleto. Encima no aclaran nada, ni a qué se comprometen, ni por qué lo han decidido...
—En eso hacen hincapié los analistas, en que frente a otros comunicados este es especialmente confuso.
—Y se vanaglorian de ello. A mí me preocupan más los párrafos en los que hablan de la siembra que han hecho, eso sí que me da rabia porque, ¿nos han metido tanto en el puño que ya ante cualquier cosa que dicen saltamos como marionetas?
—Afirma Interior que este pronunciamiento es síntoma de debilidad.
—Pero cada vez que se mantienen inactivos la gente cree que o es que están descabezados o que no tienen armas, pero con que queden dos con una escopeta pueden matar.
—¿Es el comunicado su recordatorio criminal, su «seguimos ahí»?
—Sí. Un «seguimos ahí y no os relajéis. Cuidado». Y las elecciones las convierten siempre en algo venenoso.
—¿Todo se resume en que esto es una nueva triquiñuela para colarse en los comicios?
—Como han usado ya esta táctica otras veces... El terror y el miedo tienen pocas caras. Posiblemente es una triquiñuela, pero todo esto depende que el Gobierno no se deje embaucar, o de que no se quiera dejar embaucar, que esa es otra. Si el Gobierno decide que puede tener por ahí una válvula de escape y obtener así apoyos que de otra forma no tendría, podríamos caer todos en la trampa.
—¿Por sacar adelante los Presupuestos el Gobierno mordería el anzuelo de una negociación?
—Están muy presionados por el PNV y con la presión del PNV viene después la tolerancia con los presos, convertir a sus familias en víctimas del terrorismo... ¡Un insulto! No hay que fiarse de ellos y es una pena que todavía sean bisagra. A este pobre Urkullu hay que desbravarle de alguna forma. Lo primero, tendría que ir al logofoniatra. Pero el PNV conoce los agujeros negros del sistema, y en ellos está anclado. Y ETA hace lo mismo.
—El Ejecutivo puede estar pensando en que un eventual final de ETA le serviría como bálsamo frente a la brutal crisis económica...
—El terrorismo siempre es un arma que todos los gobernantes tienen ahí. El que logre su final definitivo conseguirá algo extraordinario, pero hay que ver también a qué precio, claro.
—¿No han aprendido del batacazo de la «tregua-trampa» de 2006?
—Ni la gente de la calle es tonta ni lo es la gente que está en el Gobierno. Que no nos hagan creer que les engañan. Saben que estos asesinos traicionan siempre que pueden.
—¿Le inspira confianza cómo está gestionando el ministro Rubalcaba los acontecimientos de estos días?
—Es contundente cuando habla, pero yo también he aprendido que a veces se queda en palabras y engaña. Con esa misma contundencia de la que parece tan convencido también nos ha traicionado con anterioridad. No quieren quedar como tontos, pero las medidas que han venido tomando hasta ahora hacen sospechar algo.
—¿Adivina los supuestos movimientos en la trastienda que denuncia Jaime Mayor Oreja?
— Es que yo creo que nunca se ha dejado de hablar, pero, claro, hablar no es llegar a un acuerdo. Siempre hay indicios de algo y, además, Eguiguren nos lo ha soltado. ¿Por qué el partido no le mandó callar? Pienso que siempre se está hablando y que sólo nos enteramos cuando la cosa salta al escalón siguiente y no sé en qué escalón ni a qué altura de la escalera estarán. Pero no deben pensar sólo en los votos ni en sacar adelante los presupuestos, sino en que los ciudadanos podamos transitar por nuestra vida cotidiana sin la inseguridad y el miedo de que el Gobierno pueda volver a caer en esa trampa...
—Hay quien sospecha de que la burda escenografía de estos últimos días no es unilateral.
—Puede que sea bilateral, y eso ya me preocuparía más, porque la sociedad tiene que participar por entero y forzar al Gobierno a no claudicar.
—¿Qué intuye que va a pasar?
—Creo que esta tregua va a pasar inadvertida si el Gobierno no entra al trapo. Si cualquier partido político saliera a la palestra como lo hace ETA, con chapela y burka, como ha dicho algún comentarista, lo que provocarían es risa. Además de asesinos, son patéticos, mediocres y torticeros.




