Tras la publicación de los resultados de las pruebas de tensión a las que se sometieron 91 de los mayores grupos bancarios europeos, los mercados comenzaron a recuperar la confianza en los sistemas financieros y la deuda pública de los países que, como España, durante los meses anteriores se habían convertido en el blanco de los especuladores. Sin embargo, cuando toda esta incertidumbre parecía ya un mal recuerdo, «The Wall Street Journal» vuelve a sembrar las dudas sobre la fortaleza del sistema bancario europeo.
Según denuncia en la portada de su edición para Europa de este martes, las recientes pruebas de fortaleza a las que se sometieron los principales bancos europeos, «subestimaron el riesgo» derivado de la exposición de algunos prestamistas a «deuda pública potencialmente peligrosa», tal y como muestra un estudio elaborado por el rotativo neoyorquino.
Escenarios indulgentes
El diario recuerda que el objetivo de estas pruebas, junto con las que debía publicarse la exposición a la deuda soberana que soportaba cada entidad el 31 de marzo de este año, era inyectar confianza en el mercado, al mostrar el buen comportamiento del sistema bancario europeo en situaciones económicas adversas. Sin embargo, sus resultados fueron muy criticados, ya que los analistas consideraron que los escenarios planteados eran «muy indulgentes».
Casi dos meses después de la publicación de las pruebas, «The Wall Street Journal» asegura que «un examen más detenido» de los datos indica que «algunos bancos no ofrecieron un panorama tan completo de su exposición a la deuda pública como el que reivindicaban los reguladores ». Así, según el rotativo, «algunos bancos excluyeron ciertos bonos soberanos de sus cuentas y muchos redujeron las cantidades de sus posiciones "a corto"».
Además, el diario considera que «debido al carácter limitado de las revelaciones» de la mayoría de los bancos, «es imposible medir el número de entidades que excluyeron partes de su cartera soberana o el efecto global de esa práctica», aunque asegura que, según fuentes de la industria, la exposición a la deuda pública de bancos como Barclays o Crédit Agricole se redujo «en una cantidad significativa».
Estos «hallazgos», concluye el rotativo, «socavan el objetivo principal de las pruebas de tensión», es decir, tranquilizar a los inversores mostrando la solidez del sistema financiero europeo, aunque en su momento pudieron ayudar a cumplir esos mismos objetivos, al mostrar una solidez mayor que la real.










