MADRID 1
Como ya advirtieron los economistas, la senda de la recuperación va a ser larga y pasarán unos cuantos años antes de que España recupere los niveles de empleo previos a la crisis económica. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, lo confirmó ayer a pesar de las buenas previsiones que manejaba el Gobierno a principios de año.
Según Celestino Corbacho, se tardará «tres o cuatro años» en recuperar el empleo y volver a una tasa de paro del 10%. Y eso, en palabras del ministro, siempre y cuando «las cosas no se tuerzan y vayan como todo hace prever que irán». Antes de dejar su cargo para presentarse a las elecciones autonómicas catalanas, el ministro se mostró convencido en la cadena «Ser» de que el ajuste económico y del empleo ya se ha hecho en su mayor parte, y ahora el mercado laboral se va a comportar en función de la estacionalidad y en la medida en que la economía vaya creciendo.
Aunque uno de los estandartes de la reforma laboral, que se ratificará en el Congreso el próximo día 9, es terminar con la dualidad en el mercado de trabajo, Celestino Corbacho admitió que la contratación temporal «difícilmente va a cambiar» en el medio plazo y será una constante en el futuro, a pesar de que se aprecien síntomas positivos de recuperación económica. Y es que mientras exista incertidumbre, se seguirá optando por que la entrada en el mercado laboral sea temporal, según el ministro. Tampoco el panorama es tan desolador para Corbacho quien confía en que se consolide la contratación fija, aunque «se necesita tiempo y recorrido».
Números rojos
Frente a una tasa de desempleo que roza los cuatro millones de parados (3.969.331 según las cifras de paro registrado), las pequeñas y medianas empresas conforman uno de los segmentos más perjudicados por la crisis. Con los datos del mes de agosto, las afiliaciones al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos se redujeron en 13.538 personas; desde enero estas
bajas suman 75.513 afiliados menos. Con estos resultados y en vista de las previsiones, los colectivos de autónomos temen que la evolución del PIB no sea suficiente para abordar una etapa de recuperación a corto o medio plazo.
De esta forma, cobran más protagonismo las reivindicaciones de las pequeñas y medianas empresas para que fluya el crédito y puedan sostenerse uno de los pilares de la economía nacional.
Menos prestaciones
El Gobierno de Rodríguez Zapatero es consciente además del daño que el desempleo empieza a provocar en las ya de por sí lastimadas arcas públicas. Por eso, Trabajo estudia la posibilidad de introducir cambios en las actuales políticas de empleo, sobre todo en las activas, de forma que los servicios públicos de empleo sean más exigentes con las obligaciones de los parados, entre ellas aceptar los cursos de formación y empleos que se ofertan. Además, el objetivo del gabinete de Corbacho es mejorar la coordinación entre el Gobierno central y las comunidades autónomas en cuanto al empleo.
La apuesta del Ejecutivo por las políticas activas de empleo podrían repercutir negativamente en las pasivas —cobro del paro—, y de hecho el ministro no descarta revisar las prestaciones por desempleo. Corbacho aseguró la pasada semana que estas podrían ser objeto de recorte «cuando la economía comience a crecer y crear empleo».
Sin embargo, y como ya adelantó este diario, responsables de los ministerios de Economía y de Trabajo, así como de la Oficina Económica de La Moncloa, han propuesto ya rebajar los porcentajes que se aplican sobre la base reguladora para calcular la cuantía que cada trabajador percibe cuando se queda en el paro. Actualmente, el desempleado cobra un 70% de esa base durante los seis primeros meses y un 60% desde entonces hasta el final del subsidio. El ajuste reduciría esos porcentajes al 60 y al 50%. En esa agenda de recortes también estarían los días con derecho a prestación por desempleo.
Y
si las previsiones de Corbacho sobre la vuelta a los niveles de empleo y paro previos a la crisis parecen duras, son optimistas si las comparamos con la de la mayoría de los gabinetes de análisis de dentro y fuera de España, la mayoría de los cuales ni siquiera se atreven a hacer previsiones a tan largo plazo. Dentro del propio Gobierno el Ministerio de Economía es más pesimista que Corbacho. En la actualización del Programa de Estabilidad que Salgado envió en febrero a Bruselas, se prevé que el paro baje al 15,5% en 2013. Es decir, apenas cuatro puntos en tres años. Para llegar a una tasa de paro del 10%, como la que había en 2007, habría que esperar unos cuantos años más que Economía no se ha atrevido a predecir.










