Los dos detenidos por la Guardia Civil —padre e hijo de origen colombiano—, como presuntos autores del asesinato de Alexander Javier N. R, peruano y de 20 años, ocurrido el viernes en Valdemoro, pasarán hoy a disposición judicial, según confirmaron ayer fuentes oficiales. A los retenidos se les acusa de haber apuñalado a Alexander Javier con un cuchillo jamonero, según testigos del suceso, tras la fuerte reyerta que se produjo en la noche de autos, en plenas fiestas patronales del municipio.
Los padres de la víctima relataron ayer, a su salida del Instituto Anatómico Forense donde realizaron la autopsia al joven, que su hijo fue a defender a otro chico de 16 años al que un «padre y su hijo» querían dar una paliza. Pero a Alexander «le cogieron por la espalda y le atacaron con un cuchillo con el que le destrozaron todo su cuerpo», añaden los padres del joven muerto, informa Ep.
El apuñalamiento, ocurrido tras una batalla campal en la plaza de la Piña de Valdemoro, se produjo en torno a las 23 horas del pasado viernes. Avisados por los vecinos, agentes de la Guardia Civil se personaron en el lugar, donde detuvieron a dos hombres, padre e hijo, de 37 y 18 años y nacionalidad colombiana, como presuntos autores del asesinato. Junto con la Guardia Civil, se acercó al lugar personal sanitario de urgencia, que trasladó al joven herido al hospital 12 de Octubre, donde falleció unas horas más tarde.
Empezaba a trabajar
María, la madre de Alexander Javier N. R. , cuenta que su hijo estaba en la plaza de la Piña cuando observó a varias personas bajarse de un coche que se dirigían hacia un «chico dominicano» para propinarle una paliza. Alexander Javier salió en su defensa y «un padre y su hijo» le atacaron.
Según María, el padre agarró a Alexander «por la espalda» y el hijo fue quien «le destrozó todo por dentro» con un cuchillo que llevaban oculto en una mochila. El padre de la víctima, Javier, también se mostraba visiblemente
afectado por la muerte de su vástago y advirtió a los culpables: «Se van a pudrir en la cárcel». «Tenía 20 años, empezaba a trabajar en Iberdrola y no se metía con nadie», relata con rabia la madre.



