ETA, pese a sus reiterados descabezamientos, mantienen una intensa actividad logística —robo de coches, cursillos, citas, cobro del «impuesto revolucionario», experimentos con nuevos artefactos— por lo que los expertos en la lucha antiterrorista advierten que no es creíble que hace meses decidiera no cometer atentados.
Las Fuerzas de Seguridad mantienen abiertas diversas vías de investigación en Francia, España y terceros países y todas ellas demuestran que la banda criminal en ningún momento ha dejado de intentar reorganizarse. Otra cosa es que lo consiga, porque el acoso policial es constante, sin tregua.
Así, los agentes operativos han detectado, por ejemplo, que los nuevos cabecillas de la banda están intentando recuperar los contactos con algunos «comandos» que quedaron descolgados tras las sucesivas operaciones policiales.
Los responsables del «aparato de captación» siguen reclutando nuevos pistoleros que acuden a citas fijadas en territorio francés por los cabecillas. También en Francia se siguen celebrando cursillos de fin de semana sobre el manejo de armas y explosivos. La organización criminal dispone también de un «talde» de reserva, en Francia y Bélgica fundamentalmente, integrado por pistoleros que esperan la orden de los dirigentes para integrar nuevos «comandos». Además, los «recaudadores» de ETA siguen pidiendo, y cobrando, como nunca, el «impuesto revolucionario».
Robos de coches
Los expertos mantienen que hay que seguir con la presión sobre la banda
A los expertos en la lucha antiterrorista no les ha sorprendido en absoluto esta frenética actividad de la banda, ya que, de acuerdo con los últimos documentos incautados, mantiene la estrategia político militar que aprobó durante el debate interno que celebró el pasado verano. Una estrategia que compagina la ofensiva terrorista con las maniobras políticas para colar a Batasuna en las elecciones y forzar, cuando le intereses, un nuevo proceso de negociación.
Los mismos medios aseguran, en este sentido, que es una «burda mentira» que ETA tomara la decisión de no cometer atentados ofensivos hace meses. «Lo que ocurre es que quiere camuflar su debilidad operativa bajo una falsa apariencia de voluntad negociadora. Una farsa», ssostienen.
Además, si hubiera tomado una decisión de esas características la hubiera anunciado en el mismo momento, y no lo ha hecho pese a que en los últimos meses ha difundido comunicados de puro trámite.
Los expertos en la lucha antiterrorista consultados por ABC advierten, en este sentido, que sólo cabe mantener, sin tregua, el cerco a ETA para que los cabecillas estén cada vez menos tiempo en la cúpula lo que, sin duda, es lo que más desestabiliza a la organización criminal.



