El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tendrá que modificar sus plazos y nombrar un nuevo ministro de Trabajo antes de la huelga general del 29-S. El actual titular del cargo, Celestino Corbacho, aprovechó su segundo acto de precampaña en Cataluña, la inauguración de un campo de fútbol en San Hipólito de Voltregá (Barcelona), para dar un vuelco a los planes del Ejecutivo y anunciar que abandonará el ministerio «el mismo día» en que se den a conocer las listas definitivas del PSC. Y eso, según los cálculos del propio partido, se producirá a mediados de septiembre, probablemente en el «Consell Nacional» del PSC a celebrar el sábado 18. Así que el gran «fichaje» de Montilla no esperará ni a la celebración de la huelga para ahorrarle el desgaste y el disgusto a su sucesor ni mucho menos a que se celebren las primarias en Madrid, tal como pretendía Moncloa.
En este sentido, el Ministerio de Trabajo emitió ayer mismo un comunicado en el que matiza que las declaraciones de Corbacho están referidas «en todo momento» a la publicación oficial de las candidaturas por parte de la Junta Electoral, por lo que «resulta imposible precisar cuando se llevará cabo dicha publicación», dado que las elecciones aún no han sido convocadas.
Celestino Corbacho se siente liberado. Ha sido pisar su tierra de acogida y pasar a la acción, hasta el punto de que ya no parece el ministro atribulado por las desautorizaciones de la vicepresidenta Salgado sino un capitán —así se llamaba a los miembros del sector que durante años encabezó con Montilla— socialista dispuesto a retornar al PSC el brillo obrero y español, sobre todo el español, dadas las circunstancias del desempleo. Así que con un nuevo semblante, Corbacho disertó sobre la legalidad de permanecer en el Ejecutivo aunque se sea candidato en unas autonómicas, pero dejó claro que lo «prudente» es que se abandone el Gabinete.
En el PSC se confía en que el cambio del foco político hacia el País Vasco facilite a Zapatero el relevo en el ministerio, que conllevará también la salida de la secretaria de Estado Maravillas Rojo.
El primero en postularse para sustituir a Corbacho ha sido el eurodiputado Ramón Jáuregui, a cuyo parecer él mismo cumple todos los requisitos para asumir el puesto. Candidatos, por tanto, no van a faltar, pese a que el primer acto al que se tendrá que enfrentar el flamante sustituto sea una huelga general. Sin embargo, las previsiones gubernamentales parecen haber cambiado ligeramente. En el acto sindical de Rodiezmo se oyeron algunas voces de asistentes que pedían a Méndez que desconvocara la huelga.
Un político renacido
Pero todo esto ya le es ajeno a Corbacho, que tras aclarar su futuro y quitarse la corbata dedicó la jornada de ayer a responder al chaparrón de críticas que ha provocado su desembarco en Cataluña. «Dicen que no les preocupa mi llegada, pero llevan tres días hablando de mí», se jactó. En cuanto a su papel en campaña para activar el voto tradicional del PSC en el «cinturón rojo» de Barcelona, alegó que viene a formar parte de un «proyecto colectivo», que no es «Superman», pero que trabajará con muchas ganas.



