El malagueño está dispuesto a hacer historia cada semana que pasa. No contento con haberse clasificado la pasada semana para su cuarta Ryder Cup a los 46 años, ayer dio toda un lección en Crans-Sur-Sierre. Comenzó la jornada con tres golpes de ventaja sobre su futuro compañero Edoardo Molinari y su juego de tiralíneas le llevó a mandar por seis con siete hoyos por jugar. Pero entre que Miguel se despistó un poco y que el italiano le apretó las tuercas, se encontró con uno solo de margen en el 16.
Entonces sacó a relucir todo su talento. Aunque falló la salida del par 3, luego la dejó cerca de la bandera y provocó el error de Molinari. Y con un «birdie» magistral en el siguiente acabó con 67 golpes (-21). El último agujero fue un paseo triunfal para alcanzar su decimoctavo torneo continental, el tercero de la temporada.
Desde hacía cinco años ningún jugador lograba un triplete la misma campaña. Y en el caso del de Churriana se da la curiosidad de que cuantos más años cumple, mejores resultados consigue. De hecho, más de la mitad de sus victorias (once) le han llegado pasada la cuarentena.
«Creo que fue clave salvar el par en el hoyo 16. Se me había complicado la jornada pero conseguí tomar aire de nuevo. Estoy muy satisfecho», comentó. Rebosaba tanta alegría que no le importó que sus compañeros le bañaran en champán y le tiraran al lago del 18. «Lo tengo bien merecido. Llevo veintidós años consecutivos viniendo a este torneo y he quedado dos veces segundo y un montón más entre los diez primeros. Le tenía muchas ganas a este trofeo».
Mientras, en Francia, Álvaro Velasco (-14) fue segundo en el Challenge, a tres del local Romain Wattel.





