Viéndole jugar, se repite el comentario en cualquier tertulia de bar improvisada: “A ese equipo lo pones en Primera y te juega mucho mejor que la mayoría”, comentan los aficionados del fútbol ajenos a cualquier forofismo. Sí, el Barcelona B encandila después de dos jornadas en la Liga Adelante, colíder con seis puntos y con un aroma inconfundible. El filial es calcado a su padre, una réplica sin manchas.
Lo lleva Luis Enrique y lo supervisa Pep Guardiola, conocedor a ultranza de la cantera azulgrana. Fiel a una idiosincrasia que se extiende a todos los equipos de las categorías inferiores, exprimido al máximo el 4-3-3 y el refinado gusto que se inculcó en la entidad cuando aterrizó Johan Cruyff, el Barça B va como un cohete y el domingo regaló una notable primera parte ante el Xerez (casi el 70 por ciento de posesión), que no es precisamente un don nadie. Es una copia sensacional que promete tardes de buen fútbol.
“No me sorprende este inicio”, asegura Luis Enrique, que cogió al filial en Segunda B después de que Guardiola lo rescatara de Tercera antes de dar el salto al primer equipo. Con todo, el Barça B acumula dos ascensos consecutivos y se enorgullece el club, consciente de la importancia que tiene el formar a los chavales en la segunda categoría del fútbol español. Esa es la función de un “B”, educar a las estrellas del futuro, allanar el camino de los jóvenes antes de saltar al Camp Nou como hicieron antes diez futbolistas que ahora están en el A (Valdés, Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Bojan, Messi, Jeffren, Busquets y Pedro).
En el Barcelona B hay talento, tanto que cuesta destacar a alguien. Pero es cierto que una serie de nombres propios forman los cimientos de este equipo que congregó a una plaga de directivos en el Mini el pasado domingo, entre ellos el propio Sandro Rosell. La defensa, inmutable con la línea de cuatro, tiene a Sergi Gómez y Andreu Fontás como referencias, segurísimos en el corte, elegantes en el desplazamiento del balón como Marc Bartra. Con ellos, un carrilero infatigable que se multiplica en ataque y en la retaguardia, Martín Montoya. Jonathan dos Santos, magistral, ya ha empezado a hacerse un nombre en el mundillo por sus apariciones en el primer equipo y Oriol Romeu tiene un porvenir asegurado. No hay que olvidarse de Thiago Alcántara, hijo de Mazinho, o de Sergi Roberto, que tiene edad de juvenil pese a su osadía. Arriba, y a la espera de que los más imberbes rompan el cascarón, los goles son cosa de Jonathan Soriano o Nolito.
Este martes, a las 17.00 horas, el Barcelona B se enfrentará a Brasil en la Ciudad Deportiva de Sant Joan Despí.





